(Oficialmente, seguimos de vacaciones hasta el 17 de agosto. Ahora bien, toca empezar a desperezarse, que quizás un poquito sí nos echáis de menos)
Viene de la parte seis. En el de hoy, decibelios, facherío romántico, la Velvet-Que-Importa, chotearse de los revivals y montar la mayor fiesta parida sobre la tierra… o el espacio exterior.
The dB's - Stands for Decibels (1981)
El 15 de enero de 1981, Chris Stamey y Peter Holsapple lanzan el debut de un grupo que habían mimado y cultivado con cariño desde que en 1978 Holsapple se mudase a Nueva York y descubriese que Stamey era algo más que el guitarrista acompañante de Álex Chilton o Richard Lloyd (como si ser solo ese fuese poco). Durante varios años uno y otro compiten por preparar las mejores melodías pop que tienen dentro y sumergirlas en capas de extrañeza que nunca las aislarán en su propio mundo. Las canciones de The dB’s viven creyendo que aún existe un mundo capaz de asumir lo raruno con tal de que sea contagioso. Las de Holsapple, el poppie, agarrándote por el cuello desde el primer momento (ay, ¿no es ‘Bad Reputation’ el ejemplo de cómo debería ser el powerpop?); las de Stamey, haciéndote deslizar por un tobogán freak y psicodélico, resultado de haberse empapado de los discos de los Kinks y los Beach Boys durante años y aspirar aún así, con la insolencia del chaval, a tener algo propio (esa ‘She’s Not Worried’).



