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Steven Spielberg: la tier-list

Cine en el ADN, un superpoder y también una maldición

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Pedro Gallego
Jun 28, 2026
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Steven Spielberg Screens First Look at Secret Sci-Fi Film and It's Still a  Mystery — GeekTyrant

No se puede convertir uno en un fenómeno masivo sin generar una corriente de discusión crítica qué valore posibles impactos negativos de dicha masividad. O, al menos, crear una ambivalencia allí donde se está produciendo un aplauso demasiado extendido por parte del público. Aun a día de hoy, según a quien preguntes, puedes encontrarte a grandes admiradores del cine de Steven Spielberg y gente que sostiene que ha ayudado a destruir el cine.

No es para menos, porque el concepto blockbuster adquirió nombre (que no creación) a partir de una concatenación de éxitos alucinante. Todos sostenidos en crear sensación de asombro, de la maravilla y del espectáculo a cualquier género o historia (del drama oscarbait al bélico, el terror o la ciencia ficción). En cierto modo, escapismo que llevó al cine de Hollywood a la simplificación. Hemos vistos infinidad de ejemplos de películas tratando de conseguir el mismo éxito que las de Spielberg1 y empobreciendo en cierto modo la diversidad del cine espectáculo. Podríamos intentar incidir más en la diferencia entre un maestro y las malas copias que le salen, pero Jerry Seinfeld ya tuvo un chiste que explicó bien este efecto que ha tenido en la industria: nadie descubrió el Mississippi, estaba allí todo el tiempo y alguien se encargó de señalar que estaba ahí.

Si alguien tenía que señalar el camino, realmente hay pocos mejores que él para ello. Desde sus inicios hasta el día de hoy, Spielberg ha hecho continuas exhibiciones de narración audiovisual extraordinaria. Sus paneos y planos secuencias son inconfundibles, al mismo tiempo que espléndidos porque siempre acompañan la emoción que la escena requiere. La cámara siempre se mueve en el sitio correcto para establecer el conflicto, los objetos o el horizonte ayudan a establecer dinámicas que comunican el mundo interno de sus personajes y su acción está configurada siempre con ritmo impecable además de crear con precisión obstáculos y tensión a superar.

Todo este poderío, que le ayudó a transformar en cierto modo la televisión cuando empezó su carrera en la misma2 y aprender que hacer todo en una secuencia le evitaba dar opciones a productores que le tocasen las narices, tiene siempre una intencionalidad. Consciente o inconsciente, porque ahí Spielberg demuestra que es un artista. Y aunque las conclusiones en una escena o la película general parecen claras, sigue habiendo discusión sobre si no está simplificando las posibilidades del cine americano. Mucho tiene que ver con una sensibilidad profundamente optimista además de orientada a lo estadounidense, que se confundido con frecuencia de pecar de inocentón además de ejemplo de imperialismo cultural resumido como “americanada”.

No cabe duda de que Spielberg es patriota y persigue idealismos, como la imagen perfecta de un núcleo familiar estructurado y normativo que siempre se le escapó de niño. Al mismo tiempo, al igual que su cuidado de la perspectiva infantil que ha conducido a hablar de él como un Peter Pan narrativo, en todas las películas arroja matices más complicados de los que pueden experimentarse de manera inmediata. Siendo cineasta de los setenta, hay también cierto pulso rebelde y cínico con el sistema que se ha ido acentuado en el siglo XXI, especialmente tras un 11-S que le hizo mirar de otra manera el mundo y las acciones de su país, desplegando una parte más política en su cine.

Las películas de Spielberg despiertan siempre despiertan sensaciones inmediatas que a menudo se describen como un fin. Pero muchos de sus mejores momentos consiguen estimular ideas y conversación. Esta combinación le ha llevado a crear muchos clásicos imperecederos, y a ser un nombre inmensamente popular que con sólo citar ya tiene un significado cinematográfico concreto.

Es, en definitiva, parte de su ADN. Algo que también generas ambivalencias para él mismo, hasta el punto de hacer toda una película alrededor de su infancia y cómo su habilidad innata es capaz de generar alegrías pero también distante de aquello que le rodea. De ahí que sus visiones sobre determinados temas puedan caer en la simplificación, especialmente cuando no se acompaña del guionista correcto3, y resulten imperfectas. Pero nunca dejan de ser personales, al igual que las imágenes que crea para contar, y esto le vuelve sin duda uno de los cineastas que más se merece un repaso completo como éste.


NO

1991 – Hook – Academy Award Best Picture Winners
Hook (El capitán Garfio) (1991)
  • Algo diabólico (1972)

  • 1941 (1979)

  • Always (Para siempre) (1989)

  • Hook (El capitán Garfio) (1991)

  • El mundo perdido: Jurassic Park (1997)

  • Amistad (1997)

  • Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008)

  • Mi amigo el gigante (2016)

Spielberg tiene la capacidad de resultar entretenido hasta cuando desbarra, aunque no deja de ser muy evidente cuando hace esto último. Su intento de recrear la perfección de 1993 con una secuela de Jurassic Park y otro drama importante con Amistad da la razón a los que afirman que no hay segundas partes buenas. O cuartas, como en su intento de hacer la secuela crepuscular de Indiana Jones y la calavera de cristal pero dejándose llevar por las ganas de George Lucas de abordar la conspiranoia sci-fi de los años 50 así como su borrachera CGI fea.

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