Public Enemy: It Takes A Nation… (Camino al Primavera Sound 08)

Public Enemy, en la mayoría de las canciones de su disco mítico no busca entrenar y educar, sino pinchar para que saltes, hacerte reaccionar.

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Había un brecha y nadie quería cerrarla. Negros y blancos separados, apartheid de facto, mundos paralelos o pero, en colisión. Había una brecha, que la cultura hip hop aceptaba de buen grado.

Y luego estaban Public Enemy: que no sé si eran más listos que todos, pero lo aparentaban. Hacían un discurso que la comunidad negra podía asumir, que ofrecía soluciones a problemas reales. Y hacían una música que los blanquitos como nosotros también podíamos disfrutar. En teoría, estaban más enfrentados que nadie con el mundo. En la práctica, lo suyo fue un gesto que rompió corazas y permitió que muchos mirásemos al hip-hop de otra manera.

De hecho, aún sigue haciéndolo: It Takes a Nation Of Million To Hold Us Back es el disco que puede convencer a los incrédulos. Es rotundo y espectacular; es una bomba y yo, mientra lo escucho, sólo puedo decir: “¡guau!”.

En este disco, como en casi todos los hip hop, el contexto tiene mucha importancia. Y 1988, en EEUU, se describe con nombre de actor: Ronald Reagan. Su conservadurismo radical hartó a muchos. Y Public Enemy le correspondieron con su propia medicina: teatralidad y dureza. ¿Querían oposición, frentismo? Public Enemy se lo servían en bandeja, Cuenta atrás al fin del mundo.

Ésa es una imagen de la banda. Porque, pese a su apariencia violenta, Public Enemy trataban de tender puentes. En una entrevista de 1991, Chuck D aseguraba:

“El mundo necesita la autodefensa y es bueno para la gente blanca que digan “Mira, hay otra manera de pensar”, es bueno que lo sepan, porque la comunicación va a hacer mejor nuestras relaciones. Si no puedes comunicarte o no puedes entender de dónde vengo, vas a acabar pensando que eres superior a mí, sólo por las cosas que te han enseñado”.

Nada más lejos, no obstante, de las intenciones de la banda que la de ser KRS-One. Public Enemy, en la mayoría de las canciones de su disco mítico no busca entrenar y educar, sino pinchar para que saltes, hacerte reaccionar. Y gritar mucho, hacer propaganda, ser “la CNN del pueblo negro”.

“Peace. Armageddon has been in effect, go get a late pass… step. This time around the revolution will not be televised…step. London, England… consider yourselves… warned!”

Una sirena de alarma acompañaba a ese discurso de Professor Griff en el inicio de It Takes a Nation of Million To Hold Us Back. Y, de repente, una ráfaga de trash: Anthrax unidos al mejor grupo de hip-hop. Trae ese ruido. Bring Da Noise.

Empezar así era toda una declaración de principios, la primera de otras quince. No sólo había palabras y ruido, no sólo había la amalgama perfecta de la mejor furia rock y el ritmo cortante del hip-hop, sino que la estructura sonora de toda la canción era una auténtica maravilla. De hecho, It Takes a Nation… es un prodigio arquitectónico en el plano sonoro, obra de The Bomb Squad, quizás los productores más avanzados del hip-hop, con una capacidad para cortar y pegar que pocos han podido intentar igualar.

Además, It Takes a Nation… no era una obra magna que sólo se recreaba en sí misma, sino que citaba a toda la cultura musical del pueblo negro para mezclarla con la blanca. Sin miedos ni vergüenza: sólo con mucho descaro. Veamos, voy a nombrar sólo algunos de los samples que hay en las canciones: en Bring The Noise, Funkadelic; en Don´t Believe The Hype, Rufus Thomas o Melvin Bliss; en Terminator X to the Edge of Panic se colaban Queen; en Louder Than a Bomb, Kool & The Gang o Kurtis Blow; en Caught, Can We Get a Witness?, Isaac Hayes; en la espectacular She Watch Channel Zero, ¡Slayer!

Sigue sorprendiendo que la música que le pusieron Slayer a las ‘hazañas’ del doctor Mengele sirvieran de base para ilustrar el discurso antitelevisivo de Public Enemy. De cosas así está repleto It Takes a Nation…: de hallazgos afortunadísimos, de mezclas inquietantes, de letras-himno que te convierten a ti mismo en un panfleto… Y de canciones rompecuellos.

Mi favorita de todo el disco es The Night of The Living Baseheads, construida sobre un engranaje perfecto en la que aparecen canciones propias de Public Enemy (incluso del mismo disco), discursos políticos sampleados, mucho soul y mucho funk.

Dice mucho que James Brown y Sly & The Family Stone sean dos de los nombres más sampleados por The Bomb Squad. Dice mucho que se nombraran a sí mismos rebeldes sin pausa. Que llamasen a la lucha. Que afirmasen que sólo una nación de millones podría contenerlos. Todo es cierto. Sólo el tiempo, mucho más poderoso que cualquier país y cualquier arma, les ha ido dejando aparte. A ellos como grupo, porque este disco sigue estando en lo más alto. Y que vengan a tocarlo entero al Primavera Sound 2008 es un honor.

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