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Nos hemos vuelto comerciales

Especial Depeche Mode: 101

101

En 1988 Depeche Mode habían llegado a la cima de la música popular con Music For The Masses, un disco de irónico título que les supuso crecer cuantitativamente y cualitativamente. Los cuatro de Basildon probaron el mainstream y se quedaron en él; ahora eran un grupo de grandes estadios, de lo que llaman los expertos arenas, ocupando un puesto en el olimpo musical en el que a su nivel únicamente se encontraban U2 merced a The Joshua Tree.

101 es el documento de la gira Tour For The Masses, el primer álbum (un doble elepé, un doble compacto y una película) en directo de Depeche Mode y muestra el momento de gracia de una formación que había ido a más poco a poco, desde que comenzaron a principios de los ochenta. El del Rose Bowl de Pasadena (California) del 18 de junio de 1988 era su concierto 101 de la interminable gira de presentación y Alan Wilder sugirió ese título, que desplazó a los barajados Mass y A Brief Period of Rejoicing.

101 cover He vuelto a desempolvar mi álbum del 101, una copia por cierto promocional que sólo Dios sabe cuál es su valor, con un folleto en cartulina promo que habla del disco, con el libreto tamaño elepé con preciosas fotos en blanco y negro de Anton Corbijn, autor por cierto del vídeo de ‘Strangelove’, y hay que decir que es una auténtica obra de arte y aún no he hablado del interior.

El doble vinilo incluía diecisiete temas, veinte en su edición en compact disc, un formato prácticamente recién estrenado. Depeche Mode habían conquistado el mercado americano y el de Pasadena fue un ejercicio de autoafirmación, una apuesta personal de la banda y su equipo que les salió redonda, pues cerca de setenta mil personas llenaron por completo un estadio que no se había utiizado para grandes conciertos desde los setenta.

Como base de su repertorio incluyeron los temas de su último disco, con hitos en sus singles, esos himnos de hecho que eran y aún son ‘Behind the wheel’, ‘‘Never let me down again’ y ‘Strangelove’ (RepkaTV), cuyas versiones definitivas aquí nos las encontramos. Pero también recuperaron grandes éxitos: sólo uno de su primera época, ‘Just can’t get enough’, que gracias a la mano arreglística de Alan Wilder, sustituto de Vince Clarke, parece una nueva canción.

La oscura ‘Black celebration’ es un himno aún mayor, lo mismo que ‘People are people’, ‘A question of time’, ‘Master and servant’ o ‘Everything counts’, son canciones que nos dicen que Depeche Mode estaban allí para quedarse muchos años más con nosotros.

La película 101 fue dirigida por D.A. Pennebacker, una leyenda que había filmado algunos de los documentales más importantes de la historia del rock como Don’t Look Back, con Bob Dylan, y Ziggy Stardust And The Spiders From Mars, con David Bowie. El largometraje, que se estrenó en junio de 1989 en el Festival Internacional de Cine de Gijón y quien la vio dice que la experiencia fue inenarrable, es un hito en la carrera de Depeche Mode y como el propio director comenta:

No es una película de un concierto sino una película sobre una banda y un disco de ese particular período para el grupo y sus fans.

En ella hay pasajes impagables como la llegada del grupo al estadio en un cadillac descapotable anunciando el concierto, el final de la actuación con Dave viniéndose abajo y llorando, el momento en que se acerca una tormenta eléctrica y comienza a diluviar cuando están interpretando ‘Blasphemous rumours’, o cuando al cantante se le ocurre mover los brazos al interpretar ‘Never let me down again’ (Indavideo) y la multitud le secunda, un truco escçenico que a partir de entonces es obligatorio en todos sus recitales.

Ahí se aprecian los nervios del cuarteto camino del escenario mientras suena ‘Pimpf’, los problemas del montaje del escenario y con los instrumentos debido a que cambiaron todos los monitores y el equipo de sonido. Depeche 101 es un documental sobre gente corriente sin tomas falsas, con un grupo actuando en un gran escenario al que se le suma la historia de unos fans americanos que recorren el país acompañando al grupo en un autobús.

Del concierto Dave Gahan dice en la parte final del documental que incluye la edición de lujo de Music For The Masses:

Fue increíble. No ha habido otro concierto como éste para nosotros. Hasta aquel momento, éste era nuestro mundo. Es lo que hace que Depeche Mode sean tan especiales. Creamos nuestra propia utopía y vivimos en ella. Tuve una extraña sensación en aquel concierto. Al final del mismo pensé que se había acabado todo. No podíamos ir a ninguna parte con la caravana que habíamos estado arrastrando durante los últimos diez años. ¿Adónde íbamos a ir ahora? Era como si hubiésemos llegado a nuestro destino. Después todo cambió. Tenía que hacerlo. De algún modo había que dar el siguiente paso.

Ese nuevo paso sería ‘Violator’ pero esa es otra historia.

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