Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

The Growlers – Hung at Heart: el primer disco del año para ahogar todas las penas

“The Growlers” src=”http://img.hipersonica.com/2013/02/The Growlers – Hung at Heart.jpg” class=”centro” />Qué buenos son The Growlers. Casi sin querer, se han marcado el primer gran disco del año. Porque Hung at Heart es un trabajo grande, aunque no en el sentido progresivo sinfónico, que es el peor de los gigantismos, sino en el sentido emocional. Hung at Heart es un disco emocionante, que esconde un montón de ideas difíciles ejecutadas con la mayor simpleza del mundo. The Growlers parten de los cimientos más elementales del garage, de la psicodelia sesentera, del surf californiano y del rock and roll primigenio para perderse en medios tiempos y sonidos agridulces. Esto es algo dificilísimo, pero ellos lo hacen con una naturalidad pasmosa.

El garage que era triste y solitario

No tiene ningún misterio: es difícil porque el garage, la psicodelia y el surf son cosas divertidas. Pequeños brindis al sol, de una juventud que se marchitará pero que, hasta entonces, habrá sido maravillosa. The Growlers son muy jóvenes, y en sus canciones no parece relucir nada de lo que debería hacerles sentirse tan dichosos. Al contrario, agarran su jarana garagera y veraniega y se la llevan a un rincón solitario y oscuro donde ahogarla en alcohol y penas de adultos desgraciados. Lo dicen ellos mismos: “There ain’t no grown man that should be living in a memory / You gotta set myself free / Slow down my thought and let my heart free”. Y lo cantan entre una balada country deliciosa.

Hung at Heart es una pequeña joya que crece a cada escucha y que se aleja de los cánones básicos del garage contemporáneo: no es violento, no hace apología sonora de las anfetaminas, no es viscoso y perturbador. Todo lo contrario: The Growlers optan por canciones pausadas, para disfrutar sin urgencias ni agresividad. La temática sonora de Hung at Heart camina por bambalinas y alfombras de terciopelo: delicados ejercicios de clasicismo bien entendido, que encandilará tanto a quienes aún no han salido de los setenta como a quienes aún tienen, por fortuna, todo el universo por descubrir. Hung at Heart es elegante, delicioso, fluido, una oda al buen gusto.

Y además tiene dos o tres canciones mediante las que perder la cabeza. La primera es ‘Someday’, que abre el disco con una facilidad insultante. Es una bofetada indolente al resto de grupos que se manejan en sus mismas coordenadas. ‘Someday’ se desliza al compás que marcaban los cincuenta, al natural, sin condimentos que exageren y causen rechazos por artificiales y manidos. Por supuesto que no inventa la pólvora, ahí reside su mérito: desde una tradición tan firmemente arraigada en las raíces de la música popular norteamericana, The Growlers introducen un mensaje sonoro contemporáneo, que comunica en tiempo presente y no es un mero ejercicio de nostalgia en blanco y negro.

Del country a la música negra

La otra canción estelar del disco es ‘Burden of the Captain’, que es lo que The Black Keys deberían estar haciendo ahora mismo en vez del rock exagerado y empachado de producción en el que se han instalado. Aunque mejor que no lo hagan y dejen espacio a bandas como The Growlers. ‘Burden of the Captain’, y Hung at Heart en general, deben mucho a la tradición musical afroamericana. Desde la voz del propio vocalista, un timbre negro, suave y arrollador, hasta el propio groove de todas y cada una de las composiciones del grupo. No hay mucha diferencia, no en vano, entre lo que The Growlers hacían en Are You in or Out?, en 2009. Hung of Heart es mejor, pero tampoco por demasiado.

Ese aire afroamericano se entremezcla a las mil maravillas con el obvio gusto por el country y el roots rock de The Growlers. No es el suyo un garage plano y monótono. Su psicodelia está repleta de matices, y por eso Hung at Heart es un disco, más allá de su notoria duración, interminable. Da gusto perderse una y otra vez en sus canciones. Desde el reverb y el brutal sentido rítmico de ‘One Million Lovers’ hasta el laconismo derrotista de ‘Living in a Memory’. Canciones escondidas tras un manto de alegría apagada y tristeza redentora. Canciones entre las que quitarnos, o ponernos, todas las penas que queramos. The Growlers no tienen prisa, así que tenemos tiempo para pensarlas.

“799” src=”http://img.hipersonica.com/2013/02/799-2.jpg” class=”derecha” />Así que ya tenemos ante nosotros al primer disco verdaderamente disfrutable del año. Vendrán más, con toda seguridad, pero hasta entonces no habrá demasiada urgencia. The Growlers no la exigen porque Hung at Heart es un disco al que darle muchas vueltas, en muchos lugares, la mayor parte de ellos imaginados. Es lo maravilloso de hacer lo adulto joven, lo difícil fácil.