Bob Dylan – Shadows in the Night

Mi abuela hace las compras semanales los viernes por la tarde. Como no tiene coche, y el peso de las bolsas es considerable, a menudo la acompaña mi madre, y ya de paso aprovecha para

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Mi abuela hace las compras semanales los viernes por la tarde. Como no tiene coche, y el peso de las bolsas es considerable, a menudo la acompaña mi madre, y ya de paso aprovecha para hacerla ella también. Este hecho, rutinario e imagino que habitual en cualquier familia, ha empezado a tomar un cariz emocionante en los últimos tiempos, en los que mi abuela suelta más la lengua con las vecinas. No es que esté empezando una demencia, simplemente ha llegado a una edad en la que le importa un pepino el qué dirán. Así, si pilla a Mercedes, a la que no veía desde hace dos años (vivimos en un pueblo pequeño, pero a veces esas cosas pasan), y Mercedes ha engordado considerablemente, mi abuela no pierde el tiempo y le suelta que se ha puesto bien fea, con el consiguiente apuro de mi madre. Ella dice que a ver por qué se va a callar, que a estas alturas de la vida puede hacer ya lo que le venga en gana. Yo le doy la razón, porque a la gente, una vez ha demostrado todo lo que tenía que demostrar en la vida, hay que dejarla disfrutar, y a tomar por saco.

Soy Bob Dylan y hago lo que me da la gana

Si me preguntáis a mí, Bob Dylan es uno de los cinco músicos más influyentes del pasado siglo. Es más, en un top personalísimo, seguramente tan solo Lou Reed estaría por encima. Ya sé que no me habéis preguntado, y que a algunos os parecerá una aberración lo que he dicho, pero dicho queda. Y lo comparto para que sepáis que no firma esto nadie a quien le apetezca lo más mínimo atizar a Dylan por nada. El hombre ha hecho en vida todo lo que tenía que hacer, y no solo se lo agradezco sino que me pongo en pie para hablar de su nuevo disco. Aunque el disco en sí sea bastante malo. Pero tienes 73 años, has grabado varios trabajos legendarios, has influenciado a miles de músicos actuales. Y decides que te apetece versionar a Sinatra, sin ser tú nada parecido a Frank. Pero es Dylan quien lo decide, así que adelante. Alfombra roja.

Una vez aclarado que este hombre puede hacer lo que desee, toca analizar un disco. Como digo, en Shadows in the Night (Columbia, 2015), Bob Dylan versiona a Frank Sinatra. A pesar de ser dos auténticos mitos, lo cierto es que sus virtudes eran bastante antagónicas. Sinatra nunca ha sido un virtuoso en lo compositivo o en lo melódico, pero gozó de una voz sin parangón y de una presencia escénica cargada de carisma. Bob Dylan, por contra, ha destacado absolutamente en todo lo que se pueda destacar a nivel musical, si bien su voz nunca ha sido la leche. Ha aprendido a hacer de ella una herramienta fantástica, perfectamente intrincada con sus composiciones, como si no hubiese mejor voz para cantar a Dylan que la de Dylan. Y no la hay.

Pero en realidad, Dylan no canta bien. Bien de bien, pues no. Y decide homenajear a uno de los que mejor lo hacía en todos los tiempos. O sea, Dylan se lanza a grabar un disco en el que su voz, no sus melodías, no sus letras, su voz, es la protagonista principal, casi absoluta. Y la cosa va como tiene que ir. Regular. No funciona. Entiéndase, hablamos de Bob Dylan, por lo que cierto nivel de clase, de elegancia, de entidad, siempre se consigue. Pero lo cierto es que Shadows in the Night acaba siendo un trabajo perfectamente prescindible y que, por sí mismo, nunca conseguiría ayudar a convertir a su autor en el mito que es y merece ser.

4.9/10

Se van sucediendo así canciones tan insulsas como las revisiones de ‘The Night We Called It A Day’, ‘Some Enchanted Evening’ o ‘Full Moon And Empty Arms’. Ninguna de ellas molesta, pero hablamos de Dylan. De Dylan haciendo lo que otros muchos hacen mejor que él, cuando él acostumbra a hacer lo suyo como ningún otro. No acabo de encontrar un solo motivo, más allá del “a estas alturas yo ya puedo hacer lo que me dé la gana, y tú te callas, lo escuchas y asientes” para agarrarme a Shadows in the Night con firmeza, en lugar de dejarlo escapar sin echarlo de menos en absoluto. No os engañéis por lo que pueda ser una escucha liviana y que no daña. Dylan, en su último disco, se ha sumado a la trivialidad.

  • Ronquidos in the night con el disco

    • Más malo que pegarle a un padre con un calcetín sudao

  • Ya lo dije en su dia. Dylan no esta para hacer versiones de nada ni de nadie.
    Puede hacer dos cosas o componer para que otros interpreten o dejar que otros hagan versiones de lo ya compuesto.

  • ES LA SECUELA PUNK DEL “SELF PORTAIT” Y NADIE SE HA DADO CUENTA …..PARA CERRAR LA TRILOGÍA LE SUGERIRÍA UN DISCO DE VILLANCICOS CON DUETOS …..GRANDE DYLAN !!!!!