Courtney Barnett – Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit

Es sorprendente el impacto mediático que el primer disco de Courtney Barnett ha tenido más allá de los medios especializados habituales. No sólo en la esfera anglosajona, sino también en España, donde Barnett ha sido

Courtney-Barnett

Es sorprendente el impacto mediático que el primer disco de Courtney Barnett ha tenido más allá de los medios especializados habituales. No sólo en la esfera anglosajona, sino también en España, donde Barnett ha sido recomendada e incluso ofrecida en exclusiva por un medio tan extraño a las tendencias del Indie Rock contemporáneo como El País. Porque, sin duda, Courtney Barnett es un producto underground, proveniente de Australia, editada por un discreto sello norteamericano, de sonido poco llamativo, de aspecto descuidado y pasota, tan dejada y perezosa como las canciones que vertebran Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit (Mom + Pop, 2015), su primer disco recibido con toda clase de parabienes. A priori, Barnett no tiene nada de especial, pero todo el mundo está hablando de ella. ¿Por qué?

Supongo que todo análisis formal de su música es insuficiente para explicar por qué canciones tan evidentes como las de Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit han triunfado allí donde propuestas más excitantes, como las de Parquet Courts, por citar una sola jugando en la misma liga, han caído en saco roto para la prensa generalista. Barnett enamora, enamora a todos, porque pese su tono deslavazado siempre hay destellos de elegancia y dosis de puro talento. Pensaba en ello mientras recorría los arreglos de ‘Depreston’ y esa frase final repetida como un mantra: “If you’ve got a spare half a million, you should knock it down and start rebuilding”. Ahí, en ese relato discreto sobre la discreta mediocridad de los suburbios, comprendía que Parquet Courts están aún lejos de componer una canción así.

Pese a que la siguiente sea ‘Aqua Profunda!’, un tic inevitable.

Y pese a que sea una transición desastrosa.

Courtney Barnett y las piedras del tejado

¿Qué le pasa por la cabeza a Barnett cuando decide cortar de raíz el clímax introspectivo de ‘Depreston’ en favor de una canción saltarina y repetitiva sin mayor entretenimiento que el ofrecido a esas alturas de disco en ‘Elevator Operator’ o ‘Pedestrian at Best’? Es complicado descifrar los cajones de la mente de cualquier artista, pero no cuesta imaginar a Barnett aburrida de sí misma frente al escritorio y decidiendo de forma unánime reservar un trocito de rebeldía en su disco, aún cuando los dejes brillantes y menos desenfadados terminen por definir su futuro. Sabotearse a sí mismo es una virtud que sólo poseen ciertos músicos plenos de dicha e imaginación, y Barnett lanza piedras contra su propio tejado de forma constante en su primer disco. Bien por ella, qué se le va a decir, suspiro mediante.

En su particular lucha contra sus propias virtudes, Barnett sale derrotada en todos los medios tiempos, y agita furiosamente el puño en canciones como ‘Nobody Really Cares If You Don’t Go to the Party’ o su primer single y éxito más o menos global, ‘Pedestrian at Best’. Allí, donde todo el mundo se levanta del asiento y aplaude con entusiasmo, es donde Barnett me interesa menos. La adoro y pierdo la cabeza por ella en ‘An Illustration of Loneliness (Sleepless in New York)’, por ejemplo, que es entender desde el reverso luminoso del Indie Rock de qué estaban hablando Pavement exactamente. No puedo evitar tirarme en la cama, escudriñar las grietas del techo y repasar la última estrofa mientras, bueno, mientras pienso en ti:

Wondering what you’re doing, what you’re listening to
Which quarter of the moon you’re viewing from your bedroom
Watching all the movies, drinking all the smoothies
Swimming at the pool, I’m thinking of you too

Pero sobra el “también”.

Porque el aburrimiento se define a través de canciones así, todo un canto a la mediocridad, a esa clase de bendita mediocridad. En sus momentos más inspirados, y este sin duda es uno de ellos, Barnett me invita a lanzar el teléfono móvil por la ventana y a destrozar el router con un martillo. Ahí os quedáis, me largo a la pequeña celda de mi mente donde mi único juguete es la imaginación. No es frecuente, pero es maravilloso cuando puedes mimetizar un estado de ánimo tan solitario en una canción pop, potencial expresión máxima del pensamiento colectivo. Y dadas las circunstancias, Barnett va camino de hacer de lo potencial algo tangible.

7.7/10

De ‘Small Poppies’ a ‘Kim’s Caravan’, donde Barnett rinde un homenaje oscuro a todos los héroes que importaron en los ’80, Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit escribe sobre el mundo que le rodea, incluida a ella misma, con una inteligencia y una brillantez inusuales dentro de su género. A Barnett no le gusta la poesía en demasía, pero se las apaña para hacer de la prosa llana un ejercicio de verdades, medias falsedades de obligada creencia y grises versos sueltos. Todo típicamente australiano. En fin, llegados a este punto la pregunta del primer párrafo ya se ha respondido. ¿Por qué? Porque, qué narices, era necesario. Y porque posa en sus fotografías promocionales con camisetas de Dick Diver.

Hardcore will never die, but you will.

  • Alvarogj9

    Madre mía! Si este disco salió en marzo. Estuve bastante enganchado a él, probablemente (junto con Goon, otro disco del que no habéis hablado) el disco que más me ha gustado de 2015. A mi las letras me parecen geniales, de hecho, esta generación no me parece que estuviera destacando por las letras y ella y Father John Misty han levantado un poco el nivel.

    Yo veo mucho Pavement y mucho Lou Reed en el disco, sobretodo de Wowee Zowee.

    • Nunca es tarde si la dicha es buena. Ya sabéis que estamos un poco en contra de tener que darlo todo inmediatamente. ¡Sigue siendo 2015!

  • Manu Boado Martín

    “Lo importante es llegar”.

    Hipersónica.

  • Manu Boado Martín

    Está entre mis tres discos favoritos de lo que llevamos de año. Supongo que por cuestiones personales he conectado mucho con las letras, que son de lejos lo mejor del disco y de su música en general. Son mucho más inteligentes de lo que pueden parecer por la música que acompaña y al final te gana sí o sí.

    Aunque coincido en que Aqua Profunda! es una patata que sobra totalmente.