Etch – Technicolor Daydream

Un buen EP de un jungle más rico en texturas de lo habitual

Etch-Technicolor-Daydream

El inglés Zak Brashill, conocido en el panorama electrónico como Etch, lleva varios años operando desde su Brighton natal a base de portentosas líneas de bajo y bpms que, unas veces más acelerados que otras, recogen el testigo del drum ‘n’ bass y el jungle propio de su país. Aún sigue sin dar el paso en formato LP, en los últimos años no ha parado de producir epés, singles y remezclas. Este año no ha sido menos y a principios de curso ha hecho lo propio a través del sello catalán Lapsus, uno de los escondites estatales para disfrutar de la IDM y otros derivados experimentales, ya sea en sello, radio o festival.

Technicolor Daydream (Lapsus, 2016) es una obra continuista con el discurso sonoro del inglés, aunque no debemos entender siempre ese ‘continuismo’ como una losa que representa un estancamiento de cualquier artista, como es bastante habitual. De hecho, en este nuevo EP, Etch avanza hacia un sonido más profundo y relativamente complejo del que nos tenía acostumbrados; lejos de centrarse en los canónicos ritmos viscerales o rotos, teje una red aparte de las líneas de bajo y percusión, en la que introduce beats cristalinos que le acercan al With Love (4AD, 2013) de Zomby. Lo cual supone un cualitativo paso adelante para su carrera, con una proyección artística que en no mucho tiempo debería desembocar en un larga duración. Y eso a pesar de que técnicamente es ‘sólo’ un pequeño pero inteligente giro; con las modificaciones precisas puedes avanzar bastante. Es lo que ha hecho aquí.

7.4/10

En ese sentido, para retrotraernos al espíritu rave de las islas británicas de los 90s hay discos a raudales, mientras que generar estas atmósferas más ricas en texturas, como también hicieron Millie & Andrea en 2014, enriquecen un género que hoy ya no es tan popular. De canciones como la inspiradora ‘Technicolor Daydream‘ a ‘Fantasy‘ y sus préstamos IDM, este nuevo trabajo es un buen ejercicio de género, actualizado, con reminiscencias inequívocamente añejas, pero con gestos audaces, como la inclusión de vocales filtrados y un catálogo de ritmos y detalles en segundas capas que vienen también del amplio espectro que se encuentra en los subestilos del Garage inglés. Etch ha ido haciendo suyos algunos de los rasgos característicos de estos y el resultado es un notable EP, en absoluto frenético, pero bastante evocador. Un lanzamiento que no hace sino aumentar las expectativas sonoras futuras de este talentoso productor.

Me gusta el chunda-chunda.