Deftones – Gore

La costumbre a lo (casi) sobresaliente y sus consecuencias.

Gore

A veces las alianzas más tensas son las que mejor resultado generan. Ver cómo dos individuos de indudable talento tienen rifirrafes o incluso se tiran los trastos a la cabeza, pero dejan todo eso temporalmente a un lado para juntar sus habilidades y poder alcanzar un objetivo común: la trascendencia. Legendaria es, por ejemplo, la complicada relación que tuvieron dos leyendas del baloncesto como Shaquille O’Neal y Kobe Bryant, pero luego se pueden ver las imágenes de ambos unidos en las victorias logradas, sabedores de la gran gesta que habían logrado al dejar fuera de la cancha aquello que los separaba.

Algunos de los dúos creativos más célebres en la música también tuvieron sus momentos donde sus personalidades chocaban de manera continua. No son ningún secreto las diferencias que llegaron a existir entre los Lennon-McCartney, Morrissey-Marr, Axl-Slash, Gallagher-Gallagher (¿con quien no la habrán tenido estos dos?), pero lo que más recordamos es lo que llegaron a generar juntos. El producto salido de la unión de dos mentes que reprimían los impulsos de soltar una tollina al otro para dejar que la creatividad fluyera como un río cristalino.

Deftones y las consecuencias de malacostumbrar

No sabemos hasta qué punto de conflictiva es la relación entre Chino Moreno y Stephen Carpenter, pero lo que sí es claro es que ambos tienen dos perspectivas musicales bastante opuestas. Uno se decanta más por la faceta más melódica y pop mientras que el otro prefiere la más dura y metálica. Y de los tira y afloja creativos entre ambos surge la asombrosa música de Deftones, uno de los grupos que mejor ha sabido unir lo mejor de ambos mundos -la melodía y la pegada- y que nos ha dejado una discografía para enmarcar. Casi impoluta hasta el momento gracias al buen hacer de estas dos mentes.

De los tirar y afloja entre Moreno y Carpenter surge uno de los sonidos que mejor une la melodía y la pegada dentro del metal

Las diferencias entre ambos músicos siempre se han tratado de manera bastante cordial y amigable, siempre por el bien de su propia música, incluso ahora que parece que estas discrepancias se han hecho más pronunciadas que nunca. Así lo ha dado Carpenter a entender en recientes entrevistas donde expresa lo difícil que le ha resultado involucrarse en el nuevo trabajo de su propia banda, teniendo que calentarse los sesos para poder añadir su aportación de manera que encajase de manera adecuada en dicho trabajo. Lo que subrayaba entre líneas con esas declaraciones era claro: Gore (Reprise, 2016) iba a ser un disco donde el toque más suave y melodioso de Moreno se iba a imponer más que nunca.

Algo que, por otro lado, no llega a sorprender demasiado viendo la trayectoria seguida tras el accidente y posterior muerte del bajista Chi Cheng, cada vez un poco más inclinados hacia su cara más pop sin dejar de perder ese grueso punch guitarrero que es parte esencial del sonido de Deftones. Dos discos que, por otro lado, nos mostraron a una banda en un nivel extraordinario, espectacular, capaz de seguir sonando ambiciosos dentro de sus bien marcadas coordenadas sonoras. A decir verdad, yo siempre me he mostrado entre satisfecho y bastante satisfecho con el trabajo de los californianos, incluso con los álbumes que consideraba menos inspirados como Saturday Night Wrist (Maverick, 2006), ya que en todos han sabido moverse en mayor o menor medida de la que se podría considerar su zona de confort.

Los californianos nos han habituado a esperar siempre una calidad muy alta de sus trabajos durante casi veinte años (!)

En ese sentido, se podría decir que esta banda nos han malacostumbrado. Nos han habituado a esperar siempre una calidad muy alta de sus trabajos durante casi veinte años (!), por ello la sensación que queda cuando el nivel no es tan sobresaliente (Saturday Night Wrist) es, como poco, extraña. Y una sensación así puede quedar en las primeras tomas de contacto con un disco como Gore. Primero por el aspecto sonoro, que ofrece una dinámica más polarizada que en anteriores esfuerzos, y segundo por lo que articula el propio discos, sus canciones.

Centrándonos en lo primero, si nos quedamos en la superficialidad de las primeras escuchas se puede llegar al precipitada conclusión de estar ante cierto piloto automático para la banda, ya que todo nos suena bastante familiar y conocido. Pero ahí está una de esas pequeñas victorias de Deftones en este disco, ya que si raspamos un poco la superficie podemos apreciar ese esqueleto más pop y melancólico que acaba sosteniendo el mismo. Moreno se ha traído a casa más elementos de shoegaze, de dream pop, que en menor medida ya estaban presentes pero ahora son más palpables que nunca.

Moreno se ha traído a casa más elementos de shoegaze, de dream pop, que en menor medida ya estaban presentes pero ahora son más palpables que nunca

Por eso mismo, no cuesta demasiado deducir por qué el propio Carpenter se ha llegado a ver en mayor dificultad para poder colar su aportación en esta ocasión. Aun así, lo logra meter con bastante acierto, ofreciendo el contrapunto necesario para que el disco no caiga de manera total hacia una dirección. Esa pequeña lucha es lo que ha favorecido que Deftones hayan dado forma a uno de los sonidos más personales y diferenciables dentro del metal, por eso mismo nos queda ese falso sentimiento de cotidianidad con lo que nos están ofreciendo. El espíritu central del grupo sigue intacto y el sonido general es plenamente coherente con lo que ha sido su carrera, pero esos pequeños matices en el planteamiento principal y en la deriva de las canciones son los que permiten que un disco como Gore termine adquiriendo tanta personalidad propia con respecto a otros trabajos.

Hasta ahora puede dar la sensación a través de mis palabras de que estoy completamente embelesado por el esfuerzo de Deftones en esta ocasión. Y si bien admito que me ha terminado convenciendo, si debo reconocer que me parece el trabajo menos sólido o redondo de los tres últimos que han entregado. Eso se debe principalmente a la estructura del propio Gore, que presenta un apreciable valle en la calidad de su conjunto, que comienza de manera fabulosa y cierra aún mejor, pero la zona media se aprecia algo más endeble que logra sostenerse por placenteros esfuerzos como los mostrados en ‘Hearts / Wires’ o en ‘Pittura Infamante’.

Se puede apreciar un evidente valle de calidad en la estructura que forman las canciones de Gore

No obstante, hay que incidir un poco más en los tramos inicial y final del disco, porque son realmente espectaculares y nos entregan unas canciones de nivel más que notable. Empezando por esa sublime ‘Prayers / Triangles’ que apunta a imprescindible en su carrera, una hipnótica ‘Acid Hologram’ que incluye un grueso riff de guitarra de Carpenter que casi suena a sludge y con ese zarpazo visceral que es ‘Doomed User’, casi noventera y que podría ser la ‘Poltergeist’ del disco. Una vez pasado por el ecuador, una ‘(L)MIRL’ sube el ritmo del disco para dar paso a otra exhibición de calidad. El sublime tema homónimo, la deliciosa ‘Phantom Bride’ (con colaboración de Jerry Cantrell incluida) y la impactante ‘Rubicon’ ofrecen un broche de oro realmente exquisito y que aporta un más que necesario equilibrio a este disco.

7.7/10

Valorándose de manera global, como debe ser, nos encontramos ante otro gran esfuerzo de unos Deftones que siguen resistiéndose a dejarse marchitar con el paso del tiempo. Se puede entender cierta sensación amarga, ya que bien es cierto que estamos ante un disco netamente inferior a sus dos predecesores -o incluso al 80% de la discografía del grupo-, pero eso es algo principalmente a lo malacostrumbrados que estamos a que siempre estén superando el nivel medio. Una vez que se capta y se comprende la esencia de un disco como Gore, es sólo cuestión de tiempo terminar disfrutando bastante de él y de buena parte de sus canciones, ya que varias de las que nos entregan aquí son auténtica canelita en rama.

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  • DChamo

    Bien argumentada y escrita, poco mas que felicitarte por la critica. Eso si, para mi este es el mejor disco de Deftones desde White Pony.

    • Pit_bull

      Justo pienso lo mismo, cambiando el estilo de los anteriores para sacarse un disco que según sumas escuchas, más engancha… Después de White Pony y Around the Fur, tengo éste y todos los demás 😛

  • Puedo estar prácticamente de acuerdo con la crítica. Para sentenciar,para mí es lo más “flojo” desde “Saturday night wrist” (y eso no implica catástrofe ni mucho menos), y está escalón abajo de sus dos predecesores.
    Supongo que esa tensión entre Chino y Stephen era ya sabida, pero sin duda, en este trabajo se nota que esa fricción…,pues no creo que haya dado los mejores frutos en cuanto a inspiración, al menos en mi opinión. Yo simplemente, no me agarré a demasiada cosa en el disco, y eso que le dí vueltas y vueltas. Sí, un guitarrazo por allí, unas melodías por acá, ni “Phantom bride” y el solo de Cantrell me dijeron mucho, e igual tuve que llegar hasta “Rubicon” para agarrarme un poco….pero una de las consecuencias directas que asimilé fue que “Prayers / Triangles” en contexto gana mucho más que cuando lo escuché como adelanto.

    Yo le casco un 7.

  • Vladimir

    Veo que en general hay unanimidad en las canciones mejor valoradas. En mi primera escucha del álbum no supe asimilarlo, supongo que esperando otro “Koi No Yokan” o “Diamond Eyes” pero a la segunda me convencieron del todo. Es un disco más crudo y menos sofisticado pero desde luego inspirador. Como grupo progresa adecuadamente y nunca decepcionan. Estoy más que de acuerdo con la nota, algunas canciones más o subir el nivel de las intermedias habrían ayudado a mejorar esa nota.

  • xDCRx

    Da gusto en general topar no sólo con los discos de Deftones, sino también con gente afín a ellos. Solemos valorar todo de una forma muy similar, cada cual con sus favoritas. Yo aún no sé ni cómo se metieron en mi vida, pero tengo una debilidad muy muy grande por esta banda como para meterla casi en mi top 5 de todos los tiempos.

    Esperaba la crítica y la nota y las impresiones de todo el mundo en general. Y mando un saludo y mucho ánimo a Black Gallego que no se cómo se lo monta para sacar tanta crítica adelante. Parece que solo curra él aquí. (Con todo cariño y disculpas por delante, que me leo casi todo y sé quién está y quién no jajaja)

    Y ya que estoy por salirme de contexto: ¿qué pasó con el señor Mohorte? ¿qué me perdí? No se le ve el pelo…