Twin Peaks – Down in Heaven

Inspirarse en los mejores Rolling Stones y que te salga bien tiene una consecuencia: hacer un discazo.

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“Down to me, the change has come” cantaba Mick Jagger en 1966 para echar bajo su particular “tumba” los restos que quedaban del entrenamiento. Con Aftermath (Decca, 1966) empezaba una leyenda que duraría en forma en formato estudio hasta Tattoo You (Rolling Stones, 1981). Antes había sido eso, práctica, aprender de los ídolos, matar a los ídolos, para posteriormente ser más grandes que ellos. 15 años de oro para los Stones y, por tanto, para el Rock en general.

50 años más tarde del ‘Under my Thumb’ —que de haberse publicado hoy tendría a Jagger de televisión en televisión explicando su único sentido del humor— Twin Peaks cogen el testigo para seguir con las mañanitas del amor roto y deseado, aunque aquí no hay superación de ese flechazo, sino todo lo contrario, una balada dedicada a quien se ha ido y al miedo de esa soledad (‘Wanted You’).

El Blues al que Keith Richards y Jagger le dieron una vuelta con la ayuda de Brian Jones, y posteriormente Mick Taylor, construye este tercer álbum de Twin Peaks, Down in Heaven (Grand Jury, 2016). Tantos años de diferencia son aprovechados para recoger en el camino lo mejor de otros proyectos como The Kinks, The Monkees o The Animals; ímpetu de Marc Bolan incluido.

No es otro álbum de revival de Garage rock corriente, es el mejor disco que hasta ahora han publicado los de Chicago, que han sumado un nuevo miembro con Colin Croom, quinto en la formación, y se han ido a grabar a casa de su amigo Ben Kramer, quien también aporta su piano y trompeta. En la mezcla ha participado John Agnello, conocido de Kurt Vile.

Beggars Banquet, White Album y The Kinks Are the Village Green Preservation Society sirven de inspiración a Down in Heaven

Inevitable recordar el Beggars Banquet (Decca, 1968), álbum que el propio Cadie James, voz y guitarra de Twin Peaks, confirma como punto de partida para este disco, junto a The Kinks Are the Village Green Preservation Society (Pye, 1968) de The Kinks y el White Album (Apple, 1968) de The Beatles. Un trío de ases que comparten un año de publicación y que se han sumado a la pasada influencia de The Beach Boys que Twin Peaks tenían (aún presente en temas de Power Pop como ‘You Don’t).

La propia ‘Butterfly‘, una de las mejores canciones del álbum, hace referencia a aquel periodo y sus grupos (“and when The Zombies started singing ‘bout the season”), aunque de nuevo el peso recae en sus Satánicas Majestades en cuanto se escucha ‘Heavenly Showers’, de nuevo a ralentí, con ausencia de medios, una guitarra blusera, el juego entre voces, la armónica y la trompeta entrando al final de la jam como podría sonar en ‘No Expectations‘ pero con la intensidad de ‘I Got the Blues’ con Jim Price; salvando las evidentes distancias.

8/10

La chulería les sale bien incorporando cierto deje a Lou Reed en ‘Keep It Together‘, mientras que el glam y la psicodelia la van dividiendo por el álbum, con mención destacada a ‘Holding Roses’. Un trabajo que empieza con ‘Walk to the One You Love’ no puede ser malo, es más, no puede ser menos que un discazo como acaba siendo este Down in Heaven. Twin Peaks se merecen subir posiciones en relevancia, han logrado el álbum para ello.