Niechęć – Niechęć

El jazz como debe ser.

Niechec

El jazz es algo que, en muchas ocasiones, se me escapa incluso aunque lo esté disfrutando mucho. Su idiosincrasia responde menos a lo teórico y más lo pasional, a lo que pida el cuerpo, es por ello que al análisis resulta más complicado, dado que responde más a los impulsos personales del que toca y tiende mucho a la libre interpretación. No obstante, si algo debe de tener, es ánimo por dejarse llevar, por atreverse a explorar terrenos sin dejarse guiar por el temor de no ser comprendido. Según Miles Davis, un hombre que, sin duda, sabía de esto (y de muchas cosas) mucho más que yo, no hay que tocar lo que ya existe, sino lo que aún no existe.

Quizá es por ello que haya terminado fascinado con un trabajo como el de Niechęć, incluso aunque haya momentos en los que no lo entienda del todo. Por momentos parece que se me escapa de los dedos y, por otro lado, logra que todo se me haga familiar lo que me están transmitiendo. Pero ante todo logran llevar a la práctica esa máxima expresada por el trompetista: no conformarse con sumarse a lo conocido, a lo establecido, atreverse a explorar las posibilidades que aún están por explotarse. Dejar que la creatividad fluya y domine por completo.

Niechęć y las notas que vuelan por los aires

El caso de Niechęć probablemente sea de los que mejor expliquen todo lo bueno e interesante que se lleva moviendo en Polonia a nivel underground desde hace un tiempecito. La creatividad por bandera, el cielo una parada más a la hora de buscar tus propios límites. Su propuesta quizá no coincide con la de los grupos que han salido de Instant Classic, uno de esos sellos que hay que seguir sí o sí en 2016, pero sí comparten los preceptos, el hastío por lo establecido y el ansia por nadar más allá del alcance de sus sentidos.

El caso de Niechęć probablemente sea de los que mejor expliquen todo lo bueno e interesante que se lleva moviendo en Polonia a nivel underground

El jazz es su guía, su hilo conductor, su musa y su modelo vital. Alrededor del mismo es donde van extendiéndose sus ramas que juguetean con los límites del rock progresivo e incluso del post-rock. Pero no lo hacen de una manera similar al coqueteo con el jazz que hacen bandas pertenecientes a los dos estilos, sino que ellos realizan el camino al revés. Eso es lo que logra hacer de Niechęć (Wytwórnia Krajowa, 2016) un esfuerzo llamativo y particular, alejado de lugares comunes y determinado en crear su propio lenguaje a través de explosiones y de cazar notas que vuelan por los aires.

Esa continua danza sobre lo inexplorado, volando sin motor, es la que contribuye a dar forma uno de los discos más impresionantes que te puedes echar a la cara estos días. Uniendo a su monstruosa creatividad un especial sentido por la sensibilidad emocional logran un álbum que toca la fibra, que no sólo estimula la mente sino también el espíritu. Cierto es que no es la primera vez que la fusión de jazz y rock logra semejante hito, pero sí que surgen pocos ejemplos que lo consigan por la vía que eligen los polacos.

8.2/10

Así, Niechęć se erigen como una de las figuras más estimulantes, en casi todos los sentidos, que te puedes cruzar en el jazz, incluso aunque su propuesta llegue a puntos demasiado alejados para tu entendimiento. Y quizá así sea mejor, porque el factor racional en su disco no llega a pesar tanto y pierde importancia en comparación con lo pasional, con la efervescencia creativa que posee. Por ello mismo, el sobreanálisis aquí no tiene lugar. Mejor dejarse llevar y subirse a su nave espacial. No os arrepentiréis una vez os abrochéis el cinturón y despeguéis.

  • El anterior me dejó frío frío. Y llevo intentando ponerme con este semanas. Perezón. Veremos.