Jardín de la Croix – Circadia

Volviendo a emocionar desde la complejidad.

circadia

Cierto es que la proyección de una banda como Jardín de la Croix no es tan alta para considerarla una de las más top dentro de nuestras fronteras. No obstante, la calidad de su trabajo y la admiración que consiguen dentro de nuestro público más progresivo es, sin duda, para considerarlos como tal. Tras tres trabajos de gran factura, los madrileños se han ganado por completo cualquier halago y alabanza que cualquiera quiera soltar sobre ellos. A uno le gustaría que una banda con semejante talento tuviera más reconocimiento, el suficiente para poder hacer giras que recorran bastante la superficie del país y hasta que se puedan permitir el lujo de poder vivir de esto. No se puede evitar, uno siempre quiere lo mejor para las bandas que le gustan.

Es por ello que se puede entender el revuelo causado entre ciertos sectores de Internet cuando anunciaron la publicación de su nuevo trabajo. De momento, no habían dejado lugar al menor atisbo de duda con respecto a su techo creativo, incluso dentro de las aparentes limitaciones para una banda enmarcada en un progresivo de fuerte tono matemático/post-rockero y de eminente carácter instrumental. ¿Serían capaces de seguir mostrando tanto acierto y tantas virtudes con su cuarto álbum de estudio? Para otras bandas quizá pueda resultar tarea harto complicada, pero los madrileños demuestran, una vez más, que están hechos de otra pasta.

Jardín de la Croix en otro día más en la oficina

Entre sus muchas capacidades, al lo largo de sus discos siempre ha destacado esa inusual aptitud para diseñar mundos enteros en cada canción que componen, capaces de transmitir tanto emociones como mensaje a partir de su excelente y pulida técnica para, más tarde, dejarnos completamente alucinados con la manera que terminan desarrollando las piezas. Eso es algo que nos volvemos a encontrar en Circadia (Aloud Music, 2016), una obra que sugiere un avance con respecto a su antecesor, aunque sea algo tímido. Muestra inequívoca de que estamos ante una banda que no se acomoda ni está dispuesta a dormirse en los laureles.

Seis piezas, sólo una que baja de los seis minutos, y muchos de esos juegos instrumentales, sobre todo los guitarreros, que tanto nos apasionan de ellos. La melodía esta vez ha calado con mucha más fuerza a la hora de componer, al igual que el pulso y la sensibilidad progresivas que marcan los ejes fundamentales del trabajo. También hay momentos donde el clima llega a recrudecerse, mostrando una extensa paleta de matices que añaden profundidad a una obra como Circadia, capaz de hacernos vibrar en los momentos más emotivos de ‘Green Architect’ como de dejarnos boquiabiertos con sus requiebros en ‘Intermareals’.

Sin embargo, lo que más sobresale es esa capacidad para hacer tan fácil lograr emocionar y transmitir desde un estilo y unas mecánicas tan complejas. Replicar las líneas de instrumentales de ‘Seventeen Years to Hatch an Invasion’ es complicado, pero más aún lo es componerla, no sólo a nivel técnico, sino a nivel puramente artístico y emocional. Y más de lo mismo se puede decir de ‘Flowers and Carrion’, otro gran ejemplo de cómo desatar pasiones desde una serie de trucos y ejecuciones llenas de laberintos y complejidad.

8.2/10

Poniéndonos algo más tiquismiquis, podríamos pedir un poco más de la inmensidad que terminaba de redondear su anterior referencia, pero eso sería buscarle tres pies al gato. No hay que perder el foco en lo que han logrado Jardín de la Croix, fortaleciendo conceptos y señas de identidad sin perder la frescura ni esa espectacular sensibilidad creativa, transmitida desde la dificultad extrema a la hora de tocar. Uno podría esperar que Circadia sea el álbum que finalmente ponga a los madrileños donde merecen estar, pero ya sabemos cómo está el panorama, sobre todo para bandas de perfil tan minoritario. No obstante, para los cuatro gatos que disfrutamos con su música, tenemos motivos para seguir con los ojos como platos.

  • JF

    Menuda sacada de minga. A mi el ultimo no me convenció, me gustó mas “Ocean Cosmonauts” pero este es otro mundo. Esos teclados, esas melodías, esa joya que es “Green Architect” y ese cierre “Flowers and Carrion” que en directo es una apoteosis memorable. Bravo.

  • Alarch

    Muuuy bueno. Tras una primera escucha, creo que igualan el nivel de su anterior trabajo, y era bien complicado porque me encantó. Me ha gustado esa producción tan “cristalina” y la inclusión de los teclados aquí y allá, pero sobre todo, me han convencido las canciones, que están guapísimas.

    Tengo muchas muchas ganas de ver a estos tipos en directo. Ojalá se marquen una buena gira pronto.