Dentro de mis predilecciones metaleras hay dos cosas que no me suelen cuajar cuando las escucho (aunque hay excepciones): una son los virtuosos de la guitarra (esto se aplica a la música en general), que en muchas ocasiones los encuentro como meros ejercicios onanísticos con un mástil que, por mucha técnica que tengan, me terminan pareciendo insustancia…
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