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Jar Moff Commercial Mouth

Hacía un tiempo que no encontraba un álbum que me calmase tanto. Commercial Mouth (2013, PAN) de Jar Moff ha tenido la difícil papeleta de colarse en un momento en que estoy como una moto y necesito la adrenalina del Juke para aguantar ese ritmo, porque al final la música está para eso, para aguantarnos y expresarnos de alguna manera. Qué gusto da volver al entramado de la nada que propone este artista de Atenas.

El ojo clínico de PAN

Commercial Mouth es el collage de las mil capas que nos lanza Jar Moff en su debut con el sello electrónico PAN. Bill Kouligas es quien desde 2008 va dando forma a un catálogo consistente y con buen criterio. Kouligas procede de Atenas, desde donde se trasladó a Londres por estudios y ahora llegó a Berlín, experimental y amante del Drone con su proyecto Family Battle Snake.

PAN cuenta con menos de 40 referencias publicadas hasta el momento pero las que han lanzado son de calidad. De sus álbumes de 2012 que puede escuchar me quedo con la serie que publicó NHK’Koyxeи, más conocido por Kouhei Matsunaga. Dance Classics Vol. I y Vol. II, muy recomendados para quienes echan de menos a Aphex Twin por las noches bajo la cama. Aunque su éxito de crítica (y listas, el típico disco que sale a final de año y nadie ha escuchado pero todos meten en el top arriba) fue para Lee Gamble y su Dutch Tvashar Plumes. Sobre este no tengo opinión, lo puse una vez y no he vuelto a él. En cuestión de EP Déviation de Heatsick fue enorme.

Para 2013 PAN cuenta con el próximo trabajo de estudio de David Lynch, titulado Coffee Break. Se espera para febrero de 2013. Si el director de cine confía en Bill Kouligas es porque sabe del prestigio y buen hacer de este sello.

Al hilo de esto es interesante leer el especial que Resident Advisor dedicó a las portadas del sello PAN, todas ellas con un cuidado diseño acorde a la temática, a excepción, irónicamente, de la de David Lynch cuya imagen pesa demasiado como para no ponerla de entrada.

Commercial Mouth, tu cajón de arena

Me pongo el mono de la Hobby Consolas para recurrir al término sandbox de los videojuegos. Me viene al pelo para definir este Commercial Mouth. Un GTA es conocido como un juego de este tipo, en el cual perderse, descubrir el mundo por tu cuenta y ya al final, cuando has conseguido atropellar hasta el último pixel y disparar la última bala, pasarse si eso una misión. El debut en largo de Jar MoFF me transmite esta experiencia de juego.

Dos pistas, casi cortadas con regla. Sobre los 12 minutos, segundos más, segundos menos. Un eterno título para la primera, ‘Tziaitzomanasou‘. Un irónico para el segundo, ‘Commercial Mouth‘. De entrada ya nos hemos quedado con la portada, su geometría, su templo griego vaciado y su simbología en manos del artista. Dentro nos topamos con la densidad y la angustia del aparente ruido.

Juegos de superposiciones entre sonidos de distinta procedencia para acabar componiendo un todo final al dar forma a la bola de derribo de tantos otros artistas aunque citar nombres es algo que se me escapa, es un álbum de sensaciones.

Hipersónica vota un 8Jar Moff deconstruye las dos piezas. Parece jugar con lo etéreo, me lo imagino cual director de orquesta practicando esa danza de órdenes que un neófito nunca entiende. En Commercial Mouth hay el horror vacui contrario al Barroco porque aquí hay exceso de capas pero la sensación no es buscar lo bello, la sensación es la masa, es la ciudad en el atasco, la gran ciudad en movimiento, el no poder respirar en una calle abarrotada, no llegar al cierre en tu curro, no dar más de sí, ese jefe, esa novia, ese amigo… Sensaciones que sustituir por quien escuche el álbum. Y luego los momentos de calma. La ruptura a menos, el final de ‘Tziaitzomanasou’ después de haber estado explotando el crescendo, un final donde te deja caer solo, que la hostia te la des sin red.

Todo esto dentro de la escena Plunderphonics y de lo abstracto. Donde cada sonido se retuerce. Da igual que meta una línea de viento metal de Jazz que algún sonido de campo. Todo acaba sepultado ante el gran muro de sonido que acaba cayendo.

Commercial Mouth es un paso enorme para Jar Moff, de sus anteriores entregas en Leaving Records (sello de Matthew David, artista de Brainfeeder, con quienes comparte miras a futuro en la música) a esta densidad que me es imposible describir con más acierto. Qué gustazo da perderse.

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