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Hay quien dice que el tiempo no se puede detener. Seguramente Kevin Shields se opone con firmeza a esta afirmación. ¿Cuántos años han pasado desde Loveless hasta hoy? Dicen que son veintidós, pero a mí me parecen muchos más. La leyenda ha maximizado todo. El propio talento de Shields, su inabarcable legado, el páramo aparentemente eterno que ha llevado desde entonces hasta m b v. ¿También exagera y desproporciona el verdadero valor de m b v? Hartos de observar con amplísima perspectiva a Loveless, m b v ha sido y es fruto de juicios apresurados y volátiles. Nadie le quiere dar tiempo. Estamos hartos del tiempo. Tiempo que no ha transcurrido para las canciones de My Bloody Valentine. Tiempo helado, canciones escondidas bajo una cama.

She Found Now

¿Qué es ‘She Found Now’? Todo depende del prisma que utilicemos para observar la realidad. ‘She Found Now’ podría ser el inicio de una nueva era. Podría ser un hilo invisible que conduce desde Loveless hasta el presente; un hilo subterráneo que ha zurcido los ropajes de dos décadas de producción musical y que, de manera imperceptible, ha configurado la superestructura del pop. My Bloody Valetine son superestructura, ¿My Bloody Valentine son marxismo? Marx opinaba que la historia se repetía primero como tragedia y luego como farsa. ¿Dónde encuadrar ‘She Found Now’, si parece el canto trágico y profundamente melancólico que Shields guardó en el armario antes de recluirse en un monasterio espiritual imaginario? ¿Cómo no hablar de tragedia si nos hemos perdido dos décadas de canciones así de maravillosas? ¿Cómo no hablar de farsa cuando nadie ya, vilipendiado el shoegaze, es capaz de creer en nada?

Only Tomorrow

El susurro entendido como suspiro del alma. My Bloody Valentine patentaron la languidez y hoy miles de grupos se lanzan, arrebatados por un impulso suicida, a hacer del pop algo aburrido, manido, previsible y carente de toda originalidad. Kevin Shields no tiene la culpa porque él sólo recogió el legado de su tiempo y lo definió, con una pátina de colores pastel, del mejor modo posible. ‘Only Tomorrow’ es un susurro que parecía enterrado para siempre. Al margen de cualquier otra consideración, My Bloody Valentine demuestran en m b v que nadie, absolutamente nadie, ha sido capaz de comprender la música de Shields. Tampoco de imitarla: m b v es mejor que la mayor parte de discos revivalistas que se publicaron a partir de 1991. My Bloody Valentine siguen siendo los mejores en lo suyo, aunque lo suyo ya ha sido expoliado, vapuleado y violado hasta límites insospechables. ‘Only Tomorrow’ demuestra que no importa cuántos hagan lo mismo que tú haces siempre y cuando lo que tú hagas sea lo más grande.

Who Sees You

Hay millones de brazos del trémolo tocando una canción. ‘Who Sees You’ es la continuación de la continuación de la continuación. My Bloody Valentine viven en un círculo para el que no existe escapatoria: todo lo anterior es padre de lo posterior. Todas las canciones son consecuencia directa de las anteriores. Shields no puede escapar de su propia mente, y era un disparate pretender que, a estas alturas, My Bloody Valentine fueran capaces de publicar algo que no fuera la continuación natural de Loveless. Es cierto que las dos décadas de espera hacían prever algo exageradamente grande, una nueva vuelta de tuerca a la música pop. Pero eran cantos de sirena para quienes, nostálgicos, sólo han vivido esperando la resurrección de sus héroes, incapaces de saborear los pasteles del presente. Que m b v no sea lo que algunos esperaban que fuera no implica que no sea lo que realmente tenía que ser: el disco que My Bloody Valentine deberían haber publicado en 1993.

Is This And Yes

Llegados a este punto, ¿es m b v un buen disco? Sin lugar a dudas. ¿Es un gran disco? Supongo que es demasiado pronto para decirlo. No es que sea demasiado pronto para escribir sobre él, sino que apenas tres dos semanas después no tenemos los recursos suficientes para evaluar con tranquilidad su verdadera importancia. Hay motivos para creer que m b v, al menos, será uno de los discos del año: no es el hype, son canciones como ‘Is This And Yes’. My Bloody Valentine también saben evolucionar, y lo hacen del modo natural: dream pop hipnótico, sintetizadores delicados, atmósferas oníricas, un ambient brillante y delicioso. Es seguramente mi canción favorita del álbum. También es con toda probabilidad la canción que más aburrirá a quienes no tienen la paciencia suficiente para este disco. Veintidós años de espera han sido suficientes y nadie quiere esperar más: los viva y los muera replican en cada esquina y nadie repara en ‘Is This And Yes’.

If I Am

Lejos de confirmar la divinidad, si para algo ha sido útil m b v es para tirar por tierra la imagen idealizada y casi simbólica de Kevin Shields. My Bloody Valentine también pueden ser un grupo de lo más mediocre. Brillantes en su propia monotonía, está bien, pero mediocres y al fin y al cabo. ‘If I Am’ es la prueba más evidente de ello: todo lo que en Loveless era pura inspiración, apenas un segundo de descanso o falto de talento, en ‘If I Am’ se transforma ahora en pasajes interminables de ideas difuminadas y esparcidas sin demasiado entusiasmo en cuatro minutos. Llegados a este punto se antoja necesario preguntarse si era necesario esperar veintidós años para esto. Es cierto, Kevin Shields no ha estado trabajando veintidós años en el disco, pero la mayor parte de quienes escuchamos ahora m b v lo entendemos, irracionalmente, así. Así que las expectativas estaban injustamente altas, y la reacción natural no podía ser otra: ¿era necesario?

New You

Probablemente no, no era necesario. Quién sabe si algún día llegaremos a saber por qué Kevin Shields ha decidido guardar estas canciones debajo de su cama durante más de dos décadas. Quizá Kevin Shields no tenga nada de místico y mucho de brillante comercial de márketing: ahora que el shoegaze deambula entre grupos que apenas alcanzan a captar la esencia de lo que fue, My Bloody Valentine, hijos pródigos, regresan para salvarnos a todos. Kevin Shields Superstar. La vida de Shields. ¿Tragedia o comedia? Cuando m b v está inspirado, Shields es pura tragedia, un ser atormentado y genial. Cuando m b v no pasa de ramplón, como en ‘New You’, Shields es pura comedia. No puedo imaginarlo más que sentado sobre su sofá, leyendo la última crítica de Pitchfork y soltando una sonora carcajada. “¡Lo conseguí, lo conseguí, os volví a engañar a todos!”, gritaría enajenado al tiempo que escucha una y otra vez ‘New You’.

In Another Way

También pienso que muchos de vosotros sois ciegos porque deseáis no ver. La trilogía que cierra m b v ha recibido todo tipo de sorprendidos (que no sorprendentes) comentarios. My Bloody Valentine han tomado una postura más compleja, una línea menos continuista. De algún modo, Shields ha querido ofrecer aquí lo que muchos esperaban de él tras veintidós años de espera. Algo innovador y rupturista. Pero no debemos engañarnos, lo que My Bloody Valentine hacen en las tres canciones finales de m b v no es nada que Phil Elverum no haya hecho ya con Mount Eerie. Y sin embargo ahí está ‘In Another Way’, recogiendo parabienes por doquier. ¿Es para tanto? La batería machacona, las guitarras que se alejan del estereotipo y las estrofas repetitivas podrían indicar que sí, pero no hay nada en ‘In Another Way’ que sea mejor que alguna de las cuatro primeras canciones de este disco.

Nothing Is

Y la nada es el cúmulo de sonidos filtrados y repetitivos de ‘Nothing Is’, la vertiente más experimental de My Bloody Valentine y una canción para odiar y amar a partes iguales. Amar a ellos, odiar al mundo; odiar a Shields, amar a todos. ¿Sentía la imperante necesidad de ser más transgresor que nadie Kevin Shields? ¿Sabía que el suyo no podía ser un alegato costumbrista (del shoegaze) más? ¿Que My Bloody Valentine debían ir más allá? Avanzando en las canciones de m b v podemos pnesar en este disco como algo más que un mero ejercicio nostálgico. Quizá Shields haya sacado unas cuantas canciones del armario para que todos volvamos a adorarle y, sólo entonces, introducirnos en su nuevo universo sonoro. Que es el mismo de siempre, solo que más turbado y demencial que nunca. ¿Dónde está el ardid, en realidad? Puede que en los veintidós años de espera o puede que en ‘Nothing Is’ y el futuro que está por llegar.

Wonder 2

Si Loveless se cerraba con una enorme ironía, ‘Soon’, m b v llega a su fin en otro ejercicio de locura controlada por parte de Shields: ‘Wonder 2’. De nuevo m b v es un disco que suscita millones de preguntas y que enlaza magníficamente con ‘Nothing Is’: ¿es este el camino que quiere tomar Shields? Si lo es deberíamos estar encantados, porque es excitante y arriesgado. Si no lo es, porque pretende aguantar otras dos décadas sin publicar un nuevo disco, sólo podemos interpretar ‘Wonder 2’ como una nueva despedida fúnebre. Sospecho, no en vano, que al margen del mito Shields ha sabido moverse con inteligencia en m b v. Ha comprendido que necesitaba algo de la vieja y gloriosa fórmula para, más tarde, volcar en m b v todo lo que verdaderamente tenía dentro. Y su alma era ‘Wonder 2’. Éstos eran los sonidos de su locura. Y ojalá Shields crea que su locura merece la pena, que Loveless quedó atrás y que, pese a las fantásticas canciones que abren m b v, el camino es este y no otro.

My Bloody Valentine en Hipersónica

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