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Muse - The Resistance

Es para muchos de nosotros el disco más esperado del año. Quizá me atreva a decir que el más esperado de la carrera de Muse, pero esta expectación acompaña siempre a todos y cada uno de los trabajos con los que la banda británica nos ha ido cautivando a lo largo de los años, así que aplicar esta etiqueta es algo redundante.

The Resistance se filtró hace una semana, como ya nos comentó mi compañero Gallego, pero no he querido lanzarme a la piscina antes de tiempo y he preferido escucharlo con tranquilidad, con descansos para digerir esta nueva propuesta y volviéndola a escuchar para encontrar lo que antes no vi. Y hay mucho en este disco que no se aprecia a primera vista.

La apertura de The Resistance es impecable. ‘Uprising‘ es una canción estratégica, un cebo, diría, para que los que hubieran preferido que el grupo siguiera por los mismos derroteros de Black Holes and Revelations, para que recordemos que estamos escuchando a una de las mejores bandas de rock de la última década. Pero ya en este primer single son perceptibles las variaciones con respecto al estilo que ha marcado toda su carrera, ligeramente reintepretado en su penúltimo álbum de estudio.

Uprising‘ no me parecía una mala opción como sencillo de presentación, pero eso fue antes de que escuchara ‘Resistance‘. Es aquí donde el nexo de unión entre lo que ha hecho Muse hasta este disco y lo que hará a partir de él se ve con más nitidez. Es una canción en la que la épica está latente y se desata en los puentes y estribillos, con ese adhesivo ‘It could be wrong, could be wrong…‘ que una vez que has escuchado ya no se te va de la cabeza. A la habitual fuerza de la guitarra se le unen unos coros completamente alejados de los acordes vocales con los que Matt suele adornar sus composiciones, y un piano que nunca nos recordaría a aquel virtuosismo de ‘Space Dementia’ y que se aproxima más al sonido del pop-rock de los años ochenta.

El cuarteto de canciones en las que todavía podemos late, consistente, el característico estilo de Muse, su rock de guitarra y sus deliciosos excesos, se completa con ‘MK Ultra‘ y ‘Unnatural Selection‘, dos de los temas que en directo pueden dejarnos sin aliento. Quizá el órgano del principio nos pueda conducir a error durante unos segundos, pero bastará con dejar avanzar un poco el tema para descubrir esa Manson y la voz distorsionada para apagar cualquier fuego.

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Y aquí acaba todo parecido con la realidad de Muse que pudiera existir hasta hoy. Hace ya unas semanas pudimos meterle mano a ‘United States of Eurasia‘ y darnos cuenta de por dónde iban a ir los tiros. Los que tildaban de extravagantes a los de Devon posiblemente se quedaran sin adjetivos al escuchar el revival de Queen que se han currado, pero yo no pude evitar estremecerme de gusto cuando rompe el piano y Bellamy rinde ese excepcional tributo al inimitable Freddie Mercury.

Personalmente, he tenido que rendirme a la que hasta ahora es mi corte favorito, ‘I Belong To You‘, y es que ese piano pop y esa letra me pone los pelos de punta. Es uno de los que, a priori, más se alejan del planteamiento que hicieron en otros discos, pero cuando rompe a cantar en francés y el piano lo acompaña de nuevo a esos paisajes tan poco contenidos a los que nos tiene acostumbrados, podemos ver alguna que otra reminiscencia de lo que han hecho anteriormente.

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En lo que podríamos calificar como nueva corriente, destaca muy claramente ‘Undisclosed Desires‘, aunque tengo sentimientos encontrados con esta canción. No termino de verla, pero no me llega a disgustar profundamente. Es una relación de amor odio de la que, me temo, no voy a poder librarme. Desde luego es la apuesta más arriesgada del disco, con ese toque a lo Talking Heads en plena efervescencia ochentera y con el sintetizador de fondo. Sin embargo, todo se olvida cuando llegas a los tres últimos cortes de The Resistance.

Bellamy llevaba amenazándonos con su épica sinfonía desde hace meses, y los trocitos que podíamos ir escuchando de las nuevas canciones provocaban escalofríos de placer y de horror a partes iguales. Confieso que me asustaba la idea de esa composición de tinte clásico que iba a ocupar casi un tercio del disco como broche final, y posiblemente éste sea el punto en el que más desencuentros haya entre los seguidores y no tan seguidores de Muse.

Exogenesis: Symphony Part 1 (Overture)‘ tiene la misión, cumplida a la perfección, de trasladarte a un espacio aislado, en el que apenas se puede vislumbrar futuro o compañía alguna. Nada tiene que envidiar a otras composiciones de corte clásico que se han incluído en muchas bandas sonoras y desde luego, Bellamy aprueba con nota la increíblemente difícil tarea de orquestar una canción. Es capaz, a pesar de la aparente pretenciosidad que conlleva denominar ‘sinfonía’ a estos tres temas, de crear una atmósfera que a más de uno le recordará a la sencillamente maravillosa ‘Hypochondriac Music’ ‘Hyper Chondriac Music’.

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Exogenesis: Symphony Part 2 (Cross Pollination)‘ exhibe de nuevo el virtuosismo de Bellamy al piano, que al fin decide dejar de contenerse y nos deleita con una maravillosa introducción en la que es imposible no pensar en Chopin y en la época del Romanticismo (‘United States of Eurasia’ va unida a ‘Collateral Damage’, que no es otra cosa que una reinterpretación de un nocturno de Chopin). Sin embargo, la manera en la que entra todo el instrumental electrónico es fluida y se adapta a las cadencias iniciales sin provocar un cambio brusco, por mucha diferencia que haya entre las dos claras propuestas de la canción.

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Exogenesis: Symphony Part 3 (Redemption)‘ recoge el testigo y continua con un piano mucho más tranquilo, al que no le sobra ni una sola nota y que convence simplemente por su sencillez. No tardan en acompañarlo una elegante sección de cuerda que también se aleja en un primer momento de excesos para dejar que sea la voz de Bellamy la que haga crecer a la composición progresivamente, para concluir con una calma y un saber estar impresionantes.

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No es el mejor disco de la carrera de Muse, nadie se va a llevar las manos a la cabeza por este hecho, pero sí es el que más diferencia ha supuesto respecto a los anteriores y en el que más se han arriesgado, más incluso que en Black Holes and Revelations. Sin embargo, es precisamente este afán innovador, esta capacidad de asumir y desafiar el riesgo los que hacen que The Resistance suponga un antes y un después en la carrera de Muse, una clara muestra de lo mucho que todavía tienen que decir y de que no se han estancado, ni creo que lo hagan nunca, en un estilo encorsetado.

Nota 9

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