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Push The Sky Away

Si la música fuera como el amor, Nick Cave sería un conquistador nato, el ligón de barra de bar que te encuentras cada día y que luego ves yéndose con una tía diferente cada vez, un Fucker en toda regla. Cave es el amo de la noche, conoce como funciona el juego y disfruta como nadie jugándolo. Puedes intentar resistirte a sus jugadas, pero antes de que te des cuenta ya estás en su cama, sin ropa, mientras él se fuma el satisfactorio cigarrillo post-coital.

El amplio arsenal sonoro de seducción de Nick Cave

Su éxito no fue repentino, pero sí continuado. El australiano es capaz de emplear diferentes estratagemas para poder lograr su objetivo. Probar métodos y métodos para acabar haciendo lo que hace todas las noches. Un día se atreve a cazar sacando su faceta más salvaje (Let Love In), otras su lado más perturbado (Murder Ballads), e incluso dejar aflorar su cara más melancólica y vulnerable (The Boatman’s Call).

Bien es cierto que ir probando diversos palos no es siempre sinónimo de éxito (Nocturama), pero Cave nunca ceja en sus objetivos y siempre sabe donde dar con la tecla (Dig, Lazarus, Dig!). Ahora se dispone a volver, una vez más, para que volvamos a acompañarlo a su cama y que nos haga lo que mejor sabe hacer. Y puede decirse que con Push The Sky Away lo ha conseguido con creces.

Push The Sky Away, tocando el cielo con las manos

Cuando te enfrentas con un álbum de Cave y los Bad Seeds que empieza de manera tan peculiar como lo hacen con ‘We No Who U R‘, sorprendido es poco para describir tu estado. Las revoluciones han bajado drásticamente con respecto a su predecesor, el sucio y visceral Dig, Lazarus, Dig!, y casi cuesta asociar este tema a Cave de no ser por esa voz tan característica (y magnífica, todo sea dicho). No es la mejor manera de comenzar el disco (aun siendo buena, ojo), pero viene de perlas para ir entrando en materia.

Wide Lonely Eyes‘ tiene cierto toque que me recuerda a The Boatman’s Call, pero sin llegar al extremo de decir que encajaría perfectamente en el álbum. Es rasgueo basto y sucio no combina muy bien con ese ambiente tan angelical y delicado, pero por suerte la voz de Cave salva el conjunto lo justo para no decepcionar. Con ‘Waters Edge‘ nos metemos en una bruma de oscuridad y tenebrosidad evidenciada por el violín del brazo derecho de Cave, Warren Ellis. Casi me parecía estar oyendo un tema de Dirty Three, proyecto alternativo del barbudo violinista.

Entonces es cuando llegamos al auténtico punto álgido del conjunto. ‘Jubilee Street‘ tardó muy poco en convercerme. Una escucha me bastó cuando salió como segundo adelanto del disco. El corte que más facilmente podemos asociar a la trayectoria de Cave, y que mayor brillantez presenta, dejando una alargada sombra ante los tres cortes previos. Sin embargo, ahí está Cave, en estado de gracia, guiando el conjunto y dando una lección sobresaliente con el micrófono. Y me tengo que volver a quedar con el estupendo trabajo que Ellis realiza con el violín, sencillamente espectacular.

El ritmo sigue con una trayectoria ascendente, como si de la famosa cuesta que Sísifo tuvo que escalar empujando una pesada roca, dando paso a ‘Mermaids‘. Las melodías mantienen ese plus de emotividad y belleza, magnificados por la inclusión de esa guitarra acústica y con una estupenda letra de mano del crooner australiano (aunque tampoco es nuevo la asombrosa capacidad de Cave para escribir).

Después de ese calmado y lúgubre ritmo tan propio de cualquier banda sonora de las compuestas por Cave en ‘We Real Cool‘ y de esa sensación de tropiezo que me produce ‘Finishing Jubilee Street‘ (será que no me parece ni comparable con ese tema tan vibrante y notable), nos llegá otro de los puntos fuertes del conjunto. ‘Higgs Bosson Blues‘ (ese título es oro puro) cargado de todo ese buen feeling que tan bien sabe transmitir el señor Cave, esos gemidos para decir “it’s hot”, la exquisita instrumentación realizada por los Bad Seeds terminan por confeccionar un tema redondo y sin fisuras.

Hipersonica vota un 8,50Tras el soberbio cierre que hace el grupo liderado por Nick con ‘Push The Sky Away‘, vemos como los 42 minutos de duración del álbum se nos han pasado volando, como si de un suspiro se tratase. Cave nos consigue brindar un trabajo más que notable y espectacular que ya os digo que andará alto entre mis favoritos cuando 2013 vaya a echar el cierre. ¿Qué más da que este disco suene como los Tindersticks que repitieron su fórmula hasta la extenuación? Estamos hablando de The Man, la idiosincrasia del putoamismo. Y no lo digo porque sí, el hombre se lo ha ganado ha pulso con una dilatada trayectoria llena de discos asombrosos e imprescindibles, por eso no hay que perder oportunidad de escuchar este disco y también de echarle el guante cuando salga a la venta, que el portadón que se ha marcado también lo merece.

Tracklist de Push The Sky Away

  1. We No Who U R
  2. Wide Lovely Eyes
  3. Water’s Edge
  4. Jubilee Street
  5. Mermaids
  6. We Real Cool
  7. Finishing Jubilee Street
  8. Higgs Boson Blues
  9. Push the Sky Away

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