
Meses después de hablar de Animals, retomo el especial sobre Pink Floyd que hemos tenido demasiado tiempo parado. Os voy a ser sincero: me he visto completamente sobrepasado por este disco, tan colosal, excesivo y brillante, que no encontraba nunca el punto de inspiración y atrevimiento necesario para abordarlo como es debido.
Pero ya lo he dejado pasar demasiado, así que me pongo finalmente en faena con The Wall, posiblemente el último gran disco de la banda británica. Naturalmente no pretendo restar valor a sus últimos tres álbumes, pero es obvio que ninguno de éstos se puede comparar al cuarteto de oro que se inició en 1973 con The Dark Side of the Moon y se cerró en 1979 con este lanzamiento, broche perfecto para una década que será difícil superar en lo que al crecimiento y expansión de la música moderna se refiere.
El undécimo álbum lanzado por Pink Floyd supone también la culminación del ascenso de Roger Waters al dominio creativo total sobre la banda. Lejos de verse sobrepasado por esta responsabilidad, pues recordemos que a estas alturas ya estábamos ante un grupo de importancia mundial, el bajista dio rienda suelta a su megalomanía con la concepción de esta ópera rock estructura en un álbum doble que pretendía convertirse en lo más grande que habían creado hasta entonces.
El muro que se resquebraja
La situación de la banda ya empezaba a ser muy tensa en la gira que siguió al lanzamiento de Animals, y la fractura no hizo más que agrandarse con la concepción de The Wall, que irónicamente sirvió para levantar un muro entre los miembros de la banda. La posición autoritaria y dominante de Roger Waters en el grupo se hizo más fuerte que nunca en los últimos años de la década de los 70, una situación que se hizo muy difícil de digerir por sus iguales.
Waters fue quien a mediados del 77 llevó a sus compañeros la idea germinal de este disco, en forma de una demo de 90 minutos titulada Bricks in the Wall. Sobre este concepto inicial comenzaron a trabajar junto a Bob Ezrin, quien se encargó de escribir un guión para el ambicioso proyecto y, en cierto modo, servir de argamasa para intentar mantener unidos los ladrillos del cada vez más resquebrajado muro que era Pink Floyd.
Las tensiones personales que distanciaban cada vez más a los cuatro músicos eran especialmente patentes entre Waters y Richard Wright, llegando al punto de que ni siquiera podían estar juntos en el estudio. A pesar de que el mayor crédito de esta obra es para el bajista, el teclista, que se vería forzado a abandonar la banda durante la grabación, no dudó en repartir los méritos cuando se le preguntó al respecto:
“Roger vino con el álbum completo en una demo, que todo el mundio vio como potencialmente muy buena, pero musicalmente muy débil. Bob Ezrin, Dave y yo trabajamos para hacerlo más interesante. Pero el ego de Roger estaba creciendo mucho en aquella época y decía que yo no estaba aportando suficiente, a pesar de que él me hacía imposible hacer nada.”
La fama tiene un precio
A pesar del éxito comercial que ya habían alcanzado, la situación financiera de la banda era una auténtica catástrofe, con pérdidas que casi superaban a sus ingresos y una serie de inversiones que resultaron desastrosamente fallidas. David Gilmour y Richard Wright se aventuraron en 1978 a lanzar sus debuts en solitario, y Nick Mason ya pensaba en el suyo, una muestra más de la evidente separación con respecto a Waters.
Con toda esta carga de fondo comenzó en los estudios franceses Super Bear la grabación del álbum a finales del 78, proceso que se prolongó durante casi un año de forma errática, pasando también por Nueva York y Los Ángeles. En la parte técnica, Brian Humphries fue sustituido por James Guthrie, quien aportó su granito en la labor de producción a pesar del delicado equilibrio de egos que había en este campo, con Waters, Gilmour y el recién llegado Ezrin metiendo mano.
Viendo la compleja situación que atravesaba la banda por estos años, y lo tensa que era la situación, se hace aún más meritorio que de ahí consiguieran sacar uno de los álbumes más redondos de todos los tiempos. Y tanto uno como otro se lo debemos principalmente a Roger Waters. Vale que era él la mayor fuente de todas las discordias, pero también fue la principal fuerza creativa que sirvió de motor para la concepción de este álbum, que quedará para la historia como gran estandarte del rock progresivo. No sorprende que el bajista recuerde así estos años:
“El periodo más neurótico y desconcertante de mi vida, con la posible excepción de mi divorcio.”
Pink, la personificación de toda una banda
El concepto inicial de The Wall tenía un fuerte contenido autobiográfico en torno a la figura de Waters, quien reflejaba gran parte de su infancia y de las situaciones más traumáticas de su vida, como la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial (‘In the Flesh?’) o el más reciente acontecimiento del escupitajo que lanzó a un espectador durante un concierto, producto de una incontrolable frustración.
Tras el trabajo de Ezrin se llegó al planteamiento final, donde Pink surgía como protagonista central y aglutinaba no sólo los traumas y problemas de Waters, es decir sus ladrillos en el muro, sino también los del inolvidable Syd Barrett, cuya alargada sombra aún seguía cubriendo al grupo. La sobreprotección de su madre (‘Mother’), la tiránica influencia de sus profesores (‘Another Brick in the Wall Part 2’), las primeras experiencias con las drogas (‘Comfortably Numb’) y otras situaciones que se narran a lo largo del álbum se van convirtiendo en los ladrillos del muro que irán aislando a Pink dentro de su propio mundo (‘Nobody Home’).
Convertido en una estrella del rock, nuestro protagonista terminará por encerrarse completamente dentro de un mundo de locura (‘Is There Anybody Out There?’), llegando a verse a sí mismo en pleno concierto como un dictador fascista que dirige a sus leales súbditos (‘Run Like Hell’), ocasión que Waters aprovecha para incluir algo de crítica social. Este imposible contraste entre la megalomanía y la soledad conducirá al cantante a una situación de crisis absoluta (‘Waiting for the Worms’) y a la catarsis liberadora que echará abajo el mujo (‘The Trial’), poniendo fin a su sufrimiento y cerrando el círculo del disco al terminar tal y como empezó.
“Since my friend you have revealed your deepest fear / I sentence you to be exposed before your peers / Tear down the wall”
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Subiendo a la última gran cumbre creativa
Aunque entender la historia que sirve de base para The Wall es esencial para disfrutarlo en toda su extensión, la parte puramente sonora del álbum se mantiene más que sobradamente por sí sola. Estamos sin lugar a dudas ante el último gran álbum de Pink Floyd, pues su tríada final de trabajos, aunque notables en muchos aspectos, no serían más que meras sombras de lo que el cuarteto británico logró durante la década de los setenta.
A pesar de su larguísima duración (81 minutos divididos en un total de 26 pistas), el disco no se hace denso ni difícil de digerir en una única escucha, mal que aquejan muchas obras similares. Sus dos caras se encuentran magistralmente equilibradas, encontrando en ambas una proporción casi idéntica de grandes temas que sobresalen sobre el resto, de cortes de perfil medio que se acoplan perfectamente a los anteriores, y de piezas más cortas que sirven como unión para todo el conjunto.
Son tantos los momentos brillantes que atesora este LP, que bien podría estar hasta 2012 hablando de cada una de ellos, pero demasiado se ha alargado la publicación de este artículo ya. Me vais a permitir por tanto que reduzca al mínimo para destacar un solo punto como el más especial para mí dentro de la obra: el solo de guitarra de ‘Comfortably Numb’. Es imposible condensar mayor cantidad de sentimientos en notas, de emociones en estado puro convertidas en sonido, de llegar a ser más elocuente con un instrumento que con la propia voz. Curiosamente, esta composición es más de Gilmour que de Waters, siendo una de las cuatro únicas piezas en las que el bajista comparte el crédito con alguien más.
“Creo que cosas como ‘Comfortably Numb’ fueron los últimos rescoldos de la capacidad para colaborar juntos entre Roger y yo (David).”
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Una indispensable adaptación cinematográfica
Tres años después del lanzamiento del disco se estrenó Pink Floyd The Wall, la adaptación cinematográfica que convertía en imágenes el álbum. Esta idea ya había rondado la cabeza de Waters incluso antes de la grabación del elepé, incluyéndole naturalmente a él como protagonista, pero la propuesta no fructificó en su momento y todo quedó en nada hasta que el director Alan Parker decidió recuperarla.
Waters se encargó de escribir el guión y el papel de Pink recayó muy acertadamente en el cantante punk Bob Geldof, quien además guardaba cierto parecido físico con Barrett. La idea de incluir actuaciones en vivo durante la película también se desechó, quedando ésta compuesta por las escenas rodadas por Parker y una gran cantidad de animaciones a cargo de Gerald Scarfe, que contribuían a reflejar el universo de locura del protagonista, incluyendo los icónicos martillos andantes que son uno de los grandes símbolos de la banda.
Los diálogos son mínimos durante el musical, que se guía principalmente por la música de Pink Floyd, incluyendo varios cambios y remezclas en las canciones originales, y alguna nueva incorporación como ‘When the Tigers Broke Free’. No se trata de ninguna obra esencial del séptimo arte, pero cumple perfectamente su función como complemento al álbum y plasmación de su concepto, ayudando así a entenderlo mejor y a disfrutarlo como es debido.
“And I’ve got a strong urge to fly / But I got nowhere to fly to / Oh babe, when I pick up the phone / There’s still nobody home”
El glorioso desastre
El disco se convirtió en un éxito instantáneo en el momento de su lanzamiento, en noviembre de 1979, ayudado en buena medida por el empuje como single de ‘Another Brick in the Wall Part 2’. En su momento consiguió encabezar la lista de Billboard durante quince semanas, y hasta la fecha es el tercer álbum más vendido de Estados Unidos con 23 discos de platino cosechados. En nuestro país llegó a liderar durante nueve semanas consecutivas la lista de ventas, y se mantuvo dentro de ella durante diez más.
Recordemos que a pesar del éxito comercial, la situación económica de la agrupación era crítica por aquel entonces. Esto no les amilanó a la hora de embarcarse en su gira de conciertos más ambiciosa hasta la fecha, incluyendo un gigantesco muro que se construía ladrillo a ladrillo entre el grupo y el público, proyecciones a cargo de Scarfe y todo un elenco de muñecos hinchables que harían palidecer al mítico porcino Algie. Wright, ya fuera de la banda, fue contratado para colaborar en la gira, e irónicamente fue el único músico que sacó beneficios económicos de un tour cargado de pérdidas.
Se acabaron los 70, y se acabó la época dorada de Pink Floyd. Aún quedaría banda para rato, pero ahora en formato trío y liderada definitivamente por Waters en la mayor parte de los 80, y por Gilmour en los años finales de esta década y en los 90. Los británicos culminarían así el gran estereotipo rock, el del éxito sin límites ligado a la profunda crisis personal, el de la delgada línea que separa la desastrosa gloria y el glorioso desastre. Pero por encima de todo ello, quedarán para la eternidad estos discos sencillamente perfectos que seguirán siendo referencia y guía artística para el ser humano mientras quede un hombre en pie.
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Comentarios
Saludos...
Gran y extensa reseña para un gran disco, excesivo y megalomaníaco pero magistral,... entiendo perfectamente las dudas de Gallego tratando de abarcar lo inabarcable de este disco... mi favorito siempre ha sido Wish You Were Here pero también influyen circunstancias extramusicales en su elección por encima de este doble disco de increible derroche de genio, con continuas subidas y bajadas en un carrusel que se pasa en un suspiro y nos deja una autentica lección de rock al estilo Pink Floyd...
Debo decir que lo que más me está gustando de este repaso a Pink Floyd son las historias extramusicales, ja,ja,ja, dado que son discos que habré escuchado miles de veces, pero de los que no tenía idea de las historias y movidas que los rodearon...
Y para apuntalar la elección de Gallego, aunque se sostiene perfectamente sóla, este acojonante vídeo de Comfortably Numb, que aún hoy en día me deja con la boca abierta igual que la primera vez que tuve el placer de verla... joder, quien pudiera haber estado allí...
http://www.youtube.com/watch?v=JWnapx502uQ
Nos vemos.
La primera parte del Disco es absoluta perfeccion. En la Segunda Mitad, empieza a resultar tedioso, apenas se salva comfortably numb y unas pocas mas.
Un disco mas corto hubiera logrado la perfeccion que si lograron en albumes mas redondos como 'wish you where here, DSOTM, o Animals', donde no faltaba ni sobraba nada.
Opino igual. En The Wall hay temas que sobran, como en toda Opera Rock que se precie (Quadrophenia o Tommy de The Who adolecen de lo mismo). Yo me quedo con Animals. Discazo redondísimo.
También concuerdo en que la segunda parte es algo más larga o menos brillante de lo necesario, mientras la primera es perfecta.
la mejor critica que he podido leer acerca de este disco: http://lacavernadecorvan.blogspot.com/2010/11/wall-pink-floyd-1979.html
Pues la segunda parte tiene maravillas como la ya mencionada "Comfortably Numb", "Run Like Hell", "Hey you" y dos canciones bastante raras incluso para Pink Floyd, pero que a mí me encantan: "Waiting for the Worms" y "The Trial". Lo demás sí es bastante normalito.
Genial reseña de un enorme disco, si ya tenía unas ganas increíbles de disfrutar del espectáculo de Roger Waters en Madrid ahora tengo muchísimas más!
Grandísimo disco. Más allá de la música, "The Wall" es un disco que trasciende, algo que muy pocas bandas pueden decir de alguno de sus álbumes.
Por cierto, aparte de los temas más conocidos, "Empty Spaces" es una canción que personalmente me encanta ;)
Felicidades por esta gran reseña, ¡me ha gustado mucho! Personalmente, no es sólo mi disco favorito de Pink Floyd, sino el disco que me ha acompañado des de pequeña (mi madre ya me lo ponía con 5 o 6 años) y la película me encanta, aunque creo que por muchas veces que se vea nunca se acaba de entender al 100%. En fin, el The Wall es sin duda una obra maestra de un gran grupo y no debe haber mejor manera de acabar los maravillosos años 70 que con este discazo.
Buenisima cronica de una obra de arte, no podria escoger entre esta, The Dark Side Of The Moon o Wish You Where Here, los tres discos me encantan por igual. Una pena que fuera su ultimo gran disco. Aún estoy dudando si ir o no a ver a Waters a Madrid, es mucho dinero pero la ocasión lo merece sin duda.
Amen !!! Esto no puede llamarse lp ni nada de eso ,, esto es una obra de arte echa musica y pelicula.
Y de sobrar no sobra absolutamente nada simplemente hay que comprender esa obra.
Es absolutamente una pieza musical perfecta !!
Muchas gracias por la reseña.
¿Qué más se puede decir sobre esta obra maestra? Que tiene una de las mejores canciones que he escuchado en mi vida, con el mejor solo de guitarra que se recuerde: "Comfortably Numb". Gracias a esta canción David Gilmour se convirtió en mi Pink Floyd favorito.
Qué pasada de disco, a mi me encanta The Happiest day of our lives, y como se une con another brick in the wall pt2. Saludos.
interesante
Magistral la reseña, una vez más Gallego. Simplemente como han dicho los habituales no se puede añadir nada más, es una pieza en la que ni sobra ni falta nada, y lo mejor de todo ello es que hasta un niño la puede escuchar. A todos los padres recomiendo que a partir de los 10 años le pongan esta obra maestra a sus hijos, más adelante se lo agradecerán.
interesante
Yo fui niña y agradezco que mi padre me pusiera los discos de pink floyd, se convierte en algo más de tu infancia... es algo que no se puede explicar con palabras...
Perfección plasmada en un muro
interesante
Este disco es de lo más grande en la historia de la humanidad, sin duda una obra de arte que aguantará sin problemas el paso de los años. Como la gran mayoría supongo, este álbum tiene la primera canción que escuché de Pink Floyd Another Brick in the Wall Pt.2, años pasaron hasta que escuché el álbum completo.
Es maravillosa la sucesión de piezas que te van metiendo más y más en el muro que es como concluye el primer disco y luego ese grito desesperado de soledad que es Hey you... quizás el disco es menos homogéneo que los anteriores de la época gloriosa pero ninguno como este me afecta emocionalmente.
Los que tengan la oportunidad de ver a Waters deben hacerlo, no hay precio de entrada que sea alto para ver un pedazo trascendental de la historia del rock, en vivo.
interesante
No tengo más que añadir a los comentarios. Sin duda uno de los mejores albumes de rock de la historia, mi preferido de la banda y la cumbre del disco conceptual. No veo qué de nuevo puedo aportar.
Puedo comentar eso sí que hace tan solo dos meses lo escuché en vivo. Roger Waters en toda su gloria. Sin duda el mejor concierto de rock al que he asistido. Es, fuera de lo musical, un espectáculo de otro nivel. Un despliege tecnológico y artístico supremo, unido a una interpretación fiel, perfecta de la musica. Quien tenga la oportunidad de verlo y no lo haga por estar "algo caro" como se dijo en un posts meses atrás no sabe lo que se está perdiendo. Prefirierareunir plata, dejar de ir a esos festivales menores que anuncian a cada rato por allá, y asistir a un evento que, ya a estas alturas, es once in a lifetime. Esto, señores, es la REALEZA del rock. Los demás son aprendices.
Positivo. ¿Cómo dejar de ver a Waters por ver cualquier artista contemporáneo?
El único caso en que lo pudiera entender fuera si el mismo día hay un concierto de Delfin Hasta el Fin... :D xD
Pues hombre, tengo unas ganas enormes de ver "The Wall" de Waters en vivo, pero no creo que lo traigan por mi pueblo, así que no se va a poder.
Sobre todo teniendo en cuenta que acá en Bogotá ya estuvo Waters hace unos cuatro años tocando "Dark Side of the Moon" completo, y que yo estuve ahí... Así que la envidia que siento no es tanta.
Por eso digo, quien tenga la oportunidad. No me estoy refiriendo a los fans que habitan en paises donde Waters no se va a asomar.
Pues que quereis que os diga, a mi cada dia que pasa me parece peor disco. Como obra conceptual sera una joya... pero como puñado de canciones me sigue pareciendo que quitando 4 el resto no me dicen nada y me parecen lo opuesto musicamente a los mejores momentos anteriores de Pink Floyd.
Y mira que me apasiona el solo de Confortably Numb o unas Hey you o Run like Hell, pero esas partes operisticas Wagnerianas, me parecen vomitivas y cualqueir nota de un Syd Barret, o de un Gilmour de Wish you were here, me parece muchisima mas creativa, pura y real.
Lo siento pero para mi que un grupo que se distinguia por sus improvisaciones, su originalidad y sus ambientes. se marque tal obra tan aseptica, estructurada, operistica. Tan alejada de sus raices blueseras me parece mas cercano al desproposito que a la obra masestra.
interesante
Hace poco entré al sitio y en este momento estoy disfrutando las reseñas. Para mi Pink Floyd es trascendental y onírico. Por pura curiosidad me encontré con Dark Side of the Moon hace ya varios años y, sin exagerar, la música adquirió para mi un sentido diferente. Bueno, fue un intro personal para agradecer por el especial.
De cierta forma Waters se convirtió en el autócrata que tanto criticó, su ego se elevó a la máxima expresión con The Wall, hasta pensó en protagonizar a Pink en la película.
Mientras leia la reseña de Meddle recordé Echoes en Pompeii completa, sin partes: http://vimeo.com/6673367
Gran especial
interesante
Ante todo gracias a Gallego por hacer el post de este fabuloso disco. Me ha encantado la, un poco exagerada, frase final: "referencia y guía artística para el ser humano mientras quede un hombre en pie".
The Wall no es solo una obra mayor de Pink Floyd, sino una obra maestra del rock y de la música en general, entrando aqui en juego gustos personales, claro está.
Después de este disco rompieron el molde y creo que muy pocos discos como este se han grabado desde aquel entonces. Muy pocos.
Terminar diciendo que a los fans de este disco que no hayan visto la película, ¿hay alguno?, púes recomendarles encarecidamente su visión, una y otra vez, una y otra vez (en plan freake). El haberle puesto imágenes a este disco, a este grupo de canciones que forman un todo, fue un acierto total. Al disco un 10 y a la película también, aunque cinematográficamente se debería de quedar en un 6 o 7, pero... es The Wall en imágenes, the story.
Saludos a tod@s.
-- editado por última vez a las 18:10
Excelente disco, excelente crítica, este disco fue el que me acompaño siempre y me va a seguir siguiendo por el resto de mi vida.
Gallego le puedes decir a tus compis de blogdecine que hagan la crítica de la pelicula.
Saludos
Bffffff, he deseado por momentos que no quedara tanto hasta marzo para el concierto de Madrid. Comprarse una entrada para ese concierto (o cualquiera de los confirmados, claro xD) me parece algo que no se tiene ni que pensar, sencillamente es, y mucho más ahora, una oportunidad que sí que no se puede dejar pasar, porque no sé yo si se va a volver a repetir... Y no puedo estar más de acuerdo con el sólo de Comfortably Numb, me deja sin palabras. Cada vez que acabo de escucharlo, tengo que coger aire, porque se me olvida mientras. Y enorabuena tanto por este artículo como por todos los demás del especial de Pink Floyd. Es mucho sentimiento lo que sale de ellos y supongo que lo que percibimos la mayoría de nosotros al leerlo y éso tampoco se encuentra en cualquier lado.
YO VERE EN VIVO THE WALL EL 28 DE ABRIL PARA MI UNO DE MIS MAS GRANDES SUENIOS, POR ALGO DE WALL FUE EL DISCO MAS VENDIDO DE LOS 70`S... SON LO MEJOR...
AH POR CIERTO, ESTA INCREIBLE ESTA RESENIA, FELICIDADES MUY COMPLETA Y SUPER INTERESANTE!!!
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