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Tame Impala - crítica del disco Lonerism y portada


“Cause I know that I gotta be above it now
And I know that I can’t let them bring me down
And I gotta fight my time as a face in the crowd”

Mirar tanto para adentro como hacia afuera. Ponerse de pie y cerrar fuerte los puños para enfrentarse a los miedos, a los demás, con las armas más invencibles: la imaginación y el arte. “Tengo que estar por encima de ello, no les puedo dejar que me derrumben”. No puede haber mayor declaración de principios y más exacta puesta en práctica. Kevin Parker, líder de Tame Impala, pinta en los tres minutos de “Be above it” con los que abre este Lonerism el mejor arranque de un álbum que se recuerda en muchísimo tiempo, años quizá. “Be above it” es un prodigioso collage sonoro que fusila a los Beatles circa “Tomorrow never knows” y los viste de 2012 a base de delays inversos y fantasía estereofónica.

Desde aquí ya es difícil ir a mejor, pero no sólo no se cae, sino que nos dejará al menos otros cuatro o cinco picos de genialidad ante los que hay que ponerse muy serios. Estamos, conviene decirlo, ante un disco importante, al que el tiempo colocará en su sitio, pero que aquí y ahora suena poderosísimo y transmite esas sensaciones de disco que devendrá clásico.

“Eres Pelé, a jugar”

Lo primero es la seguridad en uno mismo. Como aquella anécdota del jugador de fútbol inglés (lo siento, hablo de memoria) que, en un lance del encuentro, cayó inconsciente. Cuando se despertó aturdido preguntó “¿quién soy?”, a lo que su entrenador respondió “Pelé. Venga, a jugar”. A Kevin Parker y los suyos alguien les ha debido de decir que son los Beatles del Revolver, los Cream del Disraeli Gears y los Buffalo Springfield del Again todo a la vez. Si Tame Impala no se han convertido en un grupo grande, lo disimulan muy bien.

¿Pero cuáles son los mimbres? ¿Simple psicodelia? ¿Si es así, por qué ellos y no otro de los miles de grupos del género que debe de haber por el mundo? Por un lado, el mensaje de Tame Impala engarza con la tendencia mayoritaria en el Occidente de clase media: el individualismo, el escapismo, la evocación de otros mundos. Grupos como The XX o Beach House, sin ir más lejos, han construido sus carreras sobre estos tres cimientos. Los australianos abundan en ello en sus letras, con constantes referencias al mundo de los sueños (‘Oh it feels so real in my sleep, never felt so good, so close I do with you’, en “Apocalypse Dreams”) y cierta querencia a lamerse heridas de soledad (‘Ah, why won’t they talk to me? I thought I was happy’, “Why won’t they talk to me”).

El alcanfor a raya

Por otro lado, Tame Impala ofrecen un mundo sonoro propio, por muy claros que sean sus referentes. O quizá por eso mismo, por ser capaces de elaborar su propio discurso dentro de uno de los géneros más trillados que existen. Y lo hacen desde la modernidad, desde el presente mirando atrás, pero también adelante. Tame Impala no huelen a naftalina y seguramente por ello destaquen por encima de otros.

“Lonerism” es pura imaginación musical al servicio de la sorpresa melódica, y en esa seguridad de la que hablábamos antes son capaces de crear un ingenio como “Feels like we only go backwards”, una canción que empieza con el estribillo (el salir a puerta gayola del pop) y que en su estrofa se pega a Beach House (¿veis?); y, sobre todo, “Elephant”, donde hay que detenerse, ya que estamos ante el gran single del rock de este 2012. Un ritmo trotón, hasta demasiado estándar, sostiene un festival de requiebros, sintes analógicos, guitarras laberínticas, contras y coros sorprendentes. Otros tres minutos más lisérgicos que desayunarse una caja de Fresquitos.

Hipersonica vota un 8,50 Y así nos las pone el siglo XXI, poniendo por las nubes un disco que hace 25 años habría desatado peleas entre garajeros y sinfónicos. Un fugaz pensamiento en este último repaso al disco y al texto me ha puesto los pelos de punta, ¿Cabe la posibilidad de que esté compartiendo con un fan de Pink Floyd la admiración por un disco? ¿La Malasaña del 88 se dividiría entre los de Thee Oh Sees y los de Tame Impala? ¿Huelo a naftalina?

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