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Revolver - The Beatles

¿Es Revolver un disco de pop? No si lo entendemos a la luz de lo que en los años 60 sentaba las bases de la música joven. No tampoco si lo comparamos con la obra anterior de los Beatles. Ni tan siquiera si lo miramos a la luz de Rubber Soul, pese a que como bien apuntaba Carlos en los comentarios de ese disco, ambos podrían ser un disco doble.

Revolver no es un disco pop, para nada, salvo en unas pocas canciones agarradas al estribillo (‘Yellow Submarine’, la más obvia). Es otra cosa diferente, un paso adelante que, en cierto modo, encaja con el momento histórico en que los grupos masivos ya podían perder el miedo a perder y ser dueños de su obra, únicos responsables de sus fracasos y de sus éxitos creativos.

En el séptimo disco de los Beatles, publicado en agosto de 1965, el cuarteto consigue la inmortalidad absoluta. Podréis decir: “no, eso ya lo tenían con las canciones anteriores, con su otros grandes discos”. Pero yo os diré: “eh, poneos Revolver e ir pensando en cuántos discos o grupos suenan exactamente a él”. No hablo sólo de influencia parcial, sino de bandas o canciones que podrían pasar por réplicas exactas de ‘She Said, She Said‘, ‘Good Day Sunshine‘ o ‘Got To Get You Into my Life‘.

Unas cuantas curiosidades:

  • El departamento de documentación de La Historia Oficial de la Música Pop dice que Revolver es el momento en que los Beatles descubren que la tecnología les permite doblar voces sin necesidad de grabarlas dos veces.
  • El departamento de anécdotas del mismo organismo asegura que el disco se iba a llamar Abracadabra o Beatles on Safari. También que ninguna de estas canciones fueron interpretadas en vivo por la banda, ya que su último concierto pagado fue pocas semanas después
  • El departamento de rupturas nos explica que éste es el último disco escrito al alimón por Lennon/McCartney.
  • El departamento de infravalorados insiste en que sin las tres canciones de George Harrison (’Taxman‘, ‘Love You To‘, ‘I Want To Tell You‘) Revolver sería mucho menos Revolver.

Despejen la sala, señores de la Historia con mayúsculas. La burocracia pop es muy pesada y nos llena de datos que, al final, son sólo mitomanía. Si nos dejan a solas con el disco, si nos lo podemos volver a poner sin necesidad de saber nada de él, sólo con las canciones, lo que queda es irresistible. No, pop ya hemos dicho que no es, pero sí otra cosa que nace de él y lo deforma a su gusto.

A solas con la música, quedan las canciones y yo tengo tres favoritas:

  • Tomorrow Never Knows‘, que podemos considerarla sin problemas música experimental, una canción construida gracias a trucos de estudio sobre un mantra musical básico (un acorde, un par máximo). Fantasmagórica, fascinantes y fabulosa (y seguro que le cabe algún otro adjetivo que empieza por fa).
  • Eleanor Rigby‘, la canción con la que reconciliarse con McCartney si piensas que a veces en su carrera ha pecado de blando, la soledad hecha música, un tema que es de los Beatles aunque ellos no tocasen en él y George Martin se trajese al estudio a un octeto de cuerdas para suplantarles y hacerlos gigantes.
  • For No One‘, orfebrería no-pop a cargo de McCartney y Ringo, más un sólo de vientos eterno que se cuela en mitad de la canción por dos veces y remata la fragilidad de todo el tema.

Vosotros tendréis las vuestras (y, claro, quiero que me las digáis y por qué). Incluso podemos tirar del tópico de Revolver es un álbum que funciona en su totalidad indisoluble (y también en la soluble, porque en EEUU lo cuartearon, dejándolo en solo once canciones, y no pasó nada, siguió siendo fundamental). La verdad es que Revolver funciona, a secas. En cada uno de los segundos en los que suena.

De igual modo que en ciclismo hay puertos de montaña que no se puntúan y que se considera fuera de categoría, en la música hay discos que podríamos meter fuera de toda clasificación. Obra maestra, genialidad, etc… Se nos han gastado esas palabras de tanto usarlas y les ponemos a las canciones un peso innecesario para reafirmarlas frente a otras. Pero la única realidad es que uno escucha Revolver y ya es consciente de que “eso” no es normal.

Especial The Beatles

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