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The Killers

The Killers ganó la batalla de fechas a Muse, cosa de la que me alegro bastante después de haber escuchado Battle Born. El 17 de septiembre era el día elegido inicialmente por la banda inglesa para lanzar su sexto álbum, pero finalmente lo retrasó dos semanas, quién sabe si para no tener que partirse la cara con los de Brandon Flowers. Muchas pistas han ido dejando caer a lo largo de las últimas semanas, hasta el punto de que buena parte de este tracklist ya había pasado por más manos que la falsa moneda.

Si hay algo que despista según empiezas a escuchar Battle Born es su primer corte, ‘Flesh And Bone‘. Sobre todo después de haber oído previamente canciones filtradas o grabadas por fans en conciertos en directo. ‘Runaways’ y compañía nos hacían apretar los dedos de los pies, pensando en que habían vuelto a recoger el rock de historias pequeñas y grandes públicos de sus comienzos, pero el inicio del álbum, con arreglos de corte electrónico y sintetizador con calzador es, cuando menos, desconcertante.

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Pero ahí se acaba el asunto. Cualquier reminiscencia de sus búsquedas mainstreameras de Day & Age se queda en esos primeros treinta segundos de ‘Flesh And Bone’, que rompe en el estribillo recordándonos lo mojabragas que pueden llegar a ser The Killers con temas como éste en directo. Y el momento sesentero de la segunda mitad del corte es acojonante. Cómo gana este tema a base de escuchas, siempre olvidando esos primeros segundos a los que no termino de verles relación alguna con el resto de la canción.

Verdaderos pelotazos de estadio, de públicos apretados y pantallas gigantes, de manguerazos en la jeta de la gente de primera fila, de festival de verano. Así es Battle Born, magnificente, épico por momentos, muy, muy grande en el directo. Se adivinan los grandes momentos en un tracklist que crece con la siguiente pista, ‘Runaways‘, pero que levanta el pie del acelerador para meterse de lleno en un medio tiempo nostálgico como es ‘The Way It Was‘, tocando uno de los grandes topos del álbum, la pérdida, el echarse de menos, el mirar a la otra persona sin reconocerla.

If I go on with you by my side
Can it be the way it was?
When we met did you forget about those golden eyes?

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Si bien las letras de prácticamente todo el disco están hiladas con la sencillez de la honestidad, con esa manera que tiene Brandon Flowers de contar historias comunes, pasados reconocibles por todos y ansiedades y preocupaciones de las que nos tocan cuando cae la noche de un martes y la cama se hace enorme, en ‘Here With Me‘ tiene una de esas frases lapidarias que son peores que un dedo mojado en la oreja en pleno coito. Y lo peor es que se pega.

Don’t want a picture of you on my cellphone, I want you here with me.

Sin embargo, está claro que va a ser una de esas power-ballads que lo petan ante las grandes audiencias, con brazos en alto y abrazos por lo bajo garantizados.

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The Killers no han dejado de buscar en Battle Born. Simplemente, han buscado en un lugar mejor. En el lugar que los llevó más arriba, en el que ya no hace falta preocuparse de hacer un rompepistas, sino de cuidar tu sonido, cuidar tu imagen y no ser machacón para llegar a lo más alto. No lo necesitan. Battle Born crece, es coherente, se deja, te persigue, se te cuela en la cabeza, te ves a ti mismo petándolo a berrido limpio en cualquier concierto de su gira. Está pensado para eso, para volver a llevar lo pequeño a lo más grande, para contar historias de diario en un instrumental amplio, tremendamente enfocado y con vocación de sacudir.

Y así llega uno de los cortes más grandes del álbum, ‘A Matter Of Time‘, un auténtico pico situado en la zona media de los que elevan la media, con estribillo épico incluido, batería peleona y Flowers dándolo todo. Qué voz tiene este hombre. Y ese punto un poco romanticón, un poco a lo Meat Loaf de las letras.

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Luego llega el momento reconfortante, la mano tendida, el falsete cálido en ‘Deadlines And Commitments‘. Un paso del galope que habíamos alcanzado con el anterior corte a un trote cochinero que rebaja el ritmo y que suena como uno de los primeros temas que caen un poco respecto al resto en lo que a relevancia se refiere. Y con un tracklist tan completo como éste, donde el relleno casi brilla por su ausencia, no se termina de entender el por qué de esta inclusión. Sobre todo si tenemos en cuenta que después llega el único corte producido por Stuart Price, ‘Miss Atomic Bomb‘, que cumpliría la misma función que su predecesor sin necesidad de repetirnos. Juntas, el bajón es considerable. Pasamos de agarrarnos a la rienda como si no hubiera mañana a bajarnos a fumar un cigarro junto al caballo.

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El regreso a la acción es progresivo, no fuerzan la máquina, van subiendo escalones otra vez poco a poco, esta vez tirando de un rock muy brucespringsteenero en ‘The Rising Tide‘, y se toman un momento de intimidad, de sonrojada confidencia en ‘Heart Of A Girl‘, de comprensión, de encomendarse a algo superior mientras se observan las injusticias del mundo diario, sin necesidad de irnos a los grandes desastres, sino quedándonos en pequeñas ciudades, pueblos, pequeñas tragedias de quitar y poner con las que se lidia a cada hora.

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El momento americana-country lo pone ‘From Here On Out‘, que suena como un desengrasante y ayuda a la segunda mitad del tracklist a no quedarse en las profundidades. La bajada rítmica es considerable, y quizá si la primera parte no hubiera sido tan pegona, tan adhesiva, no se haría tan amplia la diferencia.

Sin embargo, es en estos momentos donde Brandon Flowers florece – no me peguéis. En ‘Be Still‘ se deja el pellejo, en la que es la mejor balada del disco, aunque éste sea un campo en el que todavía no han logrado consumar como sí hicieron en el de los jitazos, que diría mi compañero Natxo, con ‘Runaways‘. Aun así, el momento, muy aéreo, con tintes de las baladas del pop comercial de los ochenta, funciona mejor que otras incursiones suyas en este jardín.

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El broche lo pone el tema que da nombre al disco, ‘Battle Born‘, un corte que resume, a medio tiempo y sin prisas, los tópicos y el sonido que han buscado The Killers en esta cuarta apuesta. Los coros son muy a lo Boston, eso sí, pero no podrían haber cerrado el álbum con ningún otro tema. Una apología por levantarse cuando te patean, por seguir peleando y en definitiva, por seguir creciendo.

Hipersonica vota un 8,50 The Killers han crecido. Han logrado algo en lo que otras bandas fracasan o se quedan tibios, descafeinados, y es retomar su estilo, dejarse de experimentos para pegar en las pistas de baile y centrarse en sus audiencias multitudinarias. Battle Born se deja, es un amante ansioso, te busca por las esquinas y gana, gana una barbaridad conforme lo vas escuchando, una de las mejores cualidades que puede tener un disco.

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