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New Moon

Puedo imaginar con meridiana exactitud la expresión de los responsables de Sacred Bones Records cuando The Men les presentaron su cuarto disco, New Moon. “Vale que ahora llevéis camisas de franela, vuestras barbas no hayan dejado de crecer y tengáis el aspecto de un leñador de Dakota del Norte, ¿pero esto era necesario?”. Esto, en mi recreación dramática, son los acordes iniciales de ‘Open The Door’, la primera canción de New Moon. “Dejadnos, es nuestro arte”, responderían altivos y dolidos The Men. Una semana después, tras sucesivas escuchas, New Moon sería elevado a los altares por los mismos responsables de Sacred Bones Records y el mundo entero se pasmaría ante los nuevos The Men.

Unos nuevos The Men a la luz de la luna

¿Pero quiénes eran The Men y quiénes son ahora? The Men eran unos muchachos de Brooklyn que el año pasado publicaron el disco que más y mejor captó el espíritu de los cimientos del underground USA (Sonic Youth, Wipers, Hüsker Dü, Dinosaur Jr.) y que el año anterior habían mezclado explosivamente la virulencia existencialista del post-hardcore y los bucles psicodélicos de Spacemen 3. Open Your Heart no caminaba: corría porque sólo los jóvenes de corazón pueden correr tanto y de manera tan ruidosa. Aquel era un notable paso adelante respecto a Leave Home, y entre las costuras de la violencia punk se colaba el espíritu country que, sorpresa, ha estallado gloriosamente en este adictivo y portentoso New Moon.

Sorpresa, sí, aunque tampoco costaba imaginarse a The Men desde la cabaña, tirando de raíces americanas con amplificadores grandiosos y épicas distorsiones. Al fin y al cabo el tercer corte de Open Your Heart ya era muy explícito en sus intenciones, ‘Country Song’, y le sucedía lo mismo a nivel sonoro a ‘Candy’. Pero New Moon es diferente, porque The Men ya no relegan su indudable apego al roots rock a meros exotismos dentro de su acelerado compás de guitarras desatadas, sino que lo convierten en la lengua vehicular de su nuevo lenguaje sonoro. Y el resultado, al margen del lógico impacto que tanto en Sacred Bones como en nosotros esto ha podido tener, es un disco que es otro caramelo en dulce para los amantes del rock ruidoso y vertiginoso.

Aquí tenemos de nuevo a The Men tirando la casa por la ventana, destrozando las cuerdas de sus instrumentos, tocando totalmente borrachos como si no hubiera un mañana, metiendo una armónica por ahí, otro tanto de órganos ruralistas por allá y un montón de energía desorganizada, caótica y deliciosamente desastrosa. New Moon se recompone de manera prodigiosa de la sorpresa inicial y se postula como, otra vez, uno de los discos más divertidos del año. Cómo decir que no a The Men cuando acaban de inventarse el noise-country recogiendo esta vez el legado de The Gun Club y Meat Puppets. ¡Pero cómo negarse a semejante locura, a la que ninguna mente sensata ha puesto coto!

Y unos cuantos hits intergalácticos

Bendita locura la de The Men, os digo. Hay quien ha sugerido que Neil Young debería contratarles cuando Crazy Horse no den más de sí. La afirmación es una completa exageración, por supuesto, pero parece ser el mismo Young quien domine con férrea firmeza el desarrollo de ‘I Saw Her Face’, con ese laconismo rural enterrado bajo un imponente muro de distorsión. Si The Men han venido aquí para esto simplemente debemos desenrollar la alfombra de terciopelo y ofrecerles nuestro trono más reluciente: el punk y el country unidos por siempre jamás en otra canción para volarse la cabeza, ‘Electric’, que es tan simple como gloriosa.

Porque The Men no se han complicado la vida en absoluto y han tirado por la vía de la velocidad y la expresión primaria y brutal. Las canciones de New Moon parecen a punto de saltar por los aires de un momento a otro, al filo del abismo, a punto de romperse en mil pedazos. Una barbaridad tocada como si las fieras hubieran salido de repente de sus jaulas y su única misión en la vida fuera aporrear la batería, destrozar los teclados y reventar el estudio de grabación con una fuerza sobrenatural. ¿Quién decía que el country era sólo para viejos y aburridos nostálgicos? No The Men, desde luego, que fulminan cualquier tópico en la hermosa y enorme ‘Bird Song’.

8,3Para colmo de burradas, The Men se marcan una salvaje jam improvisada de ocho minutos repleta de ruido, velocidad y psicodelia en un nada velado homenaje a MC5, de cuya fiereza parecen empapados en todos los discos. New Moon es una delicia para disfrutar durante todo el año. No os podéis quejar: junto a The Growlers y Parquet Courts, ya tenemos tres discos fabulosos, jóvenes, garageros y enormemente divertidos con los que pasar el mes de marzo. Pero qué hacéis aquí todavía, ¿a qué estáis esperando a lanzaros otra vez a los brazos de The Men?

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