Divagando sobre el techno #6: 2025, el año en que colapsó la pista de baile, y un 2026 que empieza regu
Un análisis de la sacudida en las pistas de 2025 por KKR y un 2026 que sigue por la senda
En un ya lejano 2024 (diciembre), comentábamos en la segunda entrega de esta sección de publicaciones irregulares pero de largo recorrido, que el fondo KKR había comprado por una millonada Superstruct Entertainment, propietarios del Sónar o del sonido latoso de Elrow. Simplemente como un movimiento más dentro de la industria cultural, un eje más del capital para absorber, asimilar y regurgitar en forma de hiperconsumo de bajo valor añadido. Sin embargo, desde ese ente maligno que no se moja y nos manipula, el periodismo, alguien hizo su trabajo. El Salto. Y menuda bomba: el fondo proisraelí KKR, que incluye entre sus actividades la promoción inmobiliaria en los territorios ocupados ilegalmente por Israel en Palestina, expandía sus tentáculos por el Sónar, el Viña Rock, Monegros, Arenal Sound o el Resurrection Fest, entre otros. Un torpedo en la línea de flotación de algunos de los principales festivales del país, y de los que más cariño, cuidado y apego al territorio han tenido, el Sónar. Lo que abría la brecha de contradicciones no solo para los asistentes (a otros no, esos ya forman parte de un histórico y avispado clickbait de La Vanguardia), también para miembros de la organización y sobre todo, para artistas.
Empezaba así una larga lista de posicionamientos vergonzantes, desde el hecho de que algunos ni publicaran comunicado, como el FIB o Monegros, a otros que sí lo hicieron pero de forma muy tibia, como el Sónar, sobre el que más foco hubo por cuestiones lógicas: el principal festival de electrónica del país, el primero de su formato y que desde sus inicios apostó por la vanguardia, y con un cuidado del artista local y otros espacios vinculados a la tecnología y la cultura.
En definitiva, del que más cabría esperar para estas cuestiones, y de los que hizo un comunicado extremadamente tibio, de gran hedor a equipo de marketing, sin menciones específicas al genocidio, agresores o al fondo inversor. Después corrigió con otro comunicado que ya hablaba de Gaza y KKR, y que seguía quedando a medias. Por cierto, lo cual también es triste, ambos ahora eliminados. Lo que demuestra que fueron comunicados única y exclusivamente por la presión no solo mediática, sino del público, y que poco importaba el fondo; tan solo era una crisis reputacional. Así que como ya comentábamos en nuestro Discord aquellos días, al menos los festivales que no decidieron decir nada fueron en parte más coherentes.


