Un documental colaboracionista, notas en Pitchfork, agujas artesanales...
...y otras noticias con las que ponerse al día
¡Valladolid, buenos días!
El Divx se tolera, los palos no
Una plataforma de streaming como Filmin incorpora centenares de películas y series a lo largo del mes, ya sea por acuerdos con productoras, por distribución propia o, en su caso, por participación con determinados festivales que ofrecen también ahí su programación.
Parte de su idea es incluir obras de todas las épocas y de todas las perspectivas (y de todas las calidades de archivo). Muchas de ellas pasan desapercibidas, y durante un tiempo con Ícaro: la semana en llamas, un documental sobre los disturbios generados en Cataluña por la sentencia del Tribunal Supremo del procés desde el punto de vista de los policías que atacaron brutalmente a los manifestantes.
Sin embargo, llega alguien como Macarena Olona (aparentemtente todavía importa) dando su aplauso al documental y despierta toneladas de alarmas. Así, muchos usuarios catalanes se han abalanzado unos cuantos días más tarde contra Filmin por incluir la película en el catálogo (temporalmente hasta el 31 de enero, quizá como parte de una programación de documentales), un acto de “blanqueamiento” de la violencia policial y la represión a nivel estatal.
El pasado lunes la fachada de las oficinas de la empresa amanecieron con una pintada donde se les acusaba de colaboracionistas, así como varios mensajes de usuarios anunciando la cancelación de su suscripción. Jaume Ripoll respondió entendiendo la postura pero defendiendo la decisión de incluir el documental en un catálogo que incluye otras obras con perspectiva ideológica opuesta.
Filmin se escuda en que “programar una película no equivale a suscribir su enfoque” y que censurar no es su papel y desde luego tiene poco de artístico. No es que falte razón en ese punto, ya que de lo contrario habría que abrir también la discusión a la pertinencia de incluir la obra de gente cancelable por otros motivos que no sean ideológicos.
Filmin escoge no ser moral en su programación, y está en su derecho, aunque eso no esquiva que sea responsable de lo que incluye. Y que lo que incluye pueda desagradar a los espectadores por motivos respetables, como puede ser políticos. Si ya se expresó consternación cuando se incluyeron las películas de Torrente, se puede ser crítico con esta película. También puede elegirse no verla, que es un poco lo que estaba pasando hasta que un tuit desató una tormenta de mierda y un efecto Streisand de manual.
Todo esto abre una discusión sobre si hemos dejado que la prescripción recaiga en las plataformas de streaming, y por tanto deban ejercer un filtraje y una capacidad crítica para que no tengamos que hacerlo nosotros. Pero una plataforma rara vez compra títulos, compra paquetes de ellos, y con ellos rellenan un catálogo diseñado para ser aparentemente inagotable, ante el cuál tenemos que ejercer poder de decisión. Uno establecido a base de discernir que nos puede interesar y qué nos puede no gustar.
Entre obras que puedan ser loables y películas de políticas aberrantes hay también películas buenas y malas. Incluirlos todos no equivale valorarlos todos por igual, ya que una plataforma no tiene capacidad de prescripción real si su menú y recomendaciones las establecen algoritmos. Recae en nosotros establecer que queremos ver y qué no, e incluso ser críticos abiertamente al respecto.
El nuevo modelo es Rate Your Music
En cierto momento toca a todo el mundo idear un botón de las perras. En nuestro caso, fue convertirnos en newsletter. Pitchfork también se ha fijado en un modelo antiguo que poder revestir como novedad y ha decidido ser revista digital y también Rate Your Music, ofreciendo puntuar y escribir reseñas de discos por cinco dólares al mes.
Previsión de éxito de la medida:
Necesito viejos amigos y antiguos hobbies
Dos lanzamientos majos de por aquí. Primero, el EP con el que regresan Nuevos Hobbies, seis canciones para celebrar 19 años de música editadas junto a Hurrah! Musica:
Y segundo, el retorno de Godino, el grupo que Enrique fundó tras el adiós de nuestros amadísimos Cohete y que tienen ya a puntito ‘Irrompible’.
La artesanía de la aguja
Meterse en el mundo del vinilo puede ser una tarea exasperante si decides no pasar por el carro de los tocadiscos modernos y quieres aprovechar alguno de segunda mano con bastante calidad. Al menos, hasta que le falla algo fundamental como la aguja, y ya no puedes reemplazarla por una correspondiente porque ya no se fabrican. Aunque en Japón hay una empresa en una pequeña ciudad encargada de darte esa pieza fundamental.
Dan Gentile contó la interesante historia de JICO, una empresa todavía familiar que era medianamente de nicho pero se ha vuelto religión para la mayoría de DJs de hip hop y otros palos. Su empresa se especializa en la fabricación a mano de las agujas de carácter vintage y calidad audiofila máxima.
Con materiales cuidados y una mezcla de preservación de la tradición con intensiva investigación, han sido capaces hasta ahora de replicar todo tipo de aguja de un equipo viejo. Y si no son capaces, intentan crear una versión lo más fidedigna posible como si de reconstrucción de ADN de dinosaurio con trazas de ranas se tratasen. Así se han convertido en empresa de referencia para audiófilos que buscan un reemplazo en condiciones.
¿Y cómo prueban que lo que han fabricado está a la altura de los estándares altos que se ponen? Con este jitazo:
Pausa de minutos musicales
Por si te lo perdiste
El sube-baja hipersónico
👍 La poesía del automóvil y la nocturnidad.
👎 Los suéteres.
👎 El folk, que se ha muerto Tucker Zimmerman.
(“Valladolid, buenos días“ es una canción de El Niño Gusano. También es una sección de actualidad de Hipersónica. En 15 minutos, estarás al día de lo relevante en nuestro terreno. Cada lunes, miércoles y viernes en tu buzón de correo o en la web de Hipersónica.)






