El tamaño sí importa (LXXXVIII): ‘Pink Maggit’, de Deftones

Una de las historias más llamativas de un disco verdaderamente fascinante.

Deftones

Ya han pasado mucho tiempo, más de quince años ya, desde que Deftones rompieran (con) el panorama del nu-metal en el que estaban etiquetados y pasasen a una categoría superior, a ser una banda esencial para el metal de estas últimas décadas. Han conseguido mantener el nivel de manera tan solvente que ya los tenemos completamente asimilados en esta versión menos zapatillera y más atmosférica, más profunda y envolvente que dió comienzo con el lanzamiento de White Pony (Maverick, 2000), uno de los mejores discos que vais a tener la oportunidad de escuchar en vuestra vida. Punto.

No obstante, el mundo entero en ese momento concreto, a comienzos del siglo que ahora vivimos, aún no estaba preparada para que Chino Moreno y compañía abandonase el chándal. Incluso aunque en sus dos primeras referencias ya mostraran cosas que los distanciaban de los Korn, Limp Bizkit y demás, los puntos en común fueron la clave para que Deftones se beneficiasen del boom del estilo. Por eso mismo, un disco tan experimental y ambicioso como White Pony suponía bastante arriesgado a nivel comercial, algo que por supuesto al grupo preocupaba bastante poco, aunque no así a su sello discográfico, que tomó medidas que involucran a la canción protagonista de nuestra sección El tamaño sí importa, aunque quizá os suene más esta versión.

En un disco con tanto que contar, incluso hoy día, la de ‘Pink Maggit’ quizá sea una de las historias más jugosas y relevantes con respecto a lo que suponía el movimiento estilístico de los de Sacramento. Para el sello Maverick era todo un rompecabezas encontrar un single para el disco que verdaderamente fuera vendible, por ello le pidieron al frontman de la banda que crease uno realizando una nueva versión del tema. Moreno no estaba convencido de la idea, y años más tarde llegó a hablar de este episodio como un error, pero se propuso el reto de demostrar que hacer un hit era sencillo. Unos riff más potentes, unos cuantos versos con algo de rap y así nació ‘Back to School (Mini Maggit)’, la prueba de que hasta desganados estaban a otro nivel del resto.

No obstante, la versión original del tema se encuentra justo en las antípodas del citado single, al igual que este lo estaba con respecto al espíritu del disco. Los primeros minutos son una sinuosa danza con una guitarra tocada a ritmo lento y la voz de Moreno emergiendo entre la niebla de distorsiones y sintetizadores. Hasta que llegados al minuto tres la banda al completo arranca con ese riff pesado tan característico de Stephen Carpenter y un estribillo verdaderamente memorable. Los minutos finales ya se enfocan más en la lenta difuminación de la tormenta con algún hueco para la experimentación. Por ello mismo es uno de los cortes que más representa un disco verdaderamente fascinante.