Maalem Mahmoud Guinia, James Holden, Floating Points – Marhaba

Hace unos días, loco de mí, volví a caer en las redes de The Inheritors (Border Community, 2013), y acto seguido, por inercia, en The Idiots Are Winning (Border Community, 2006). Después del suspiro esperando nuevas noticias

Marhaba

Hace unos días, loco de mí, volví a caer en las redes de The Inheritors (Border Community, 2013), y acto seguido, por inercia, en The Idiots Are Winning (Border Community, 2006). Después del suspiro esperando nuevas noticias productivas del capo de Border Community, James Holden, me topé con Marhaba (Eglo, 2015), que había escapado a mi radar. Grata sorpresa ver este reciente EP y que no está solo. Le acompañan el bueno del inglés Floating Points —aún hay que rescatar cada poco tiempo ese fresquísimo ‘Nuits Sonores‘ del año pasado— y el punto clave de esta colaboración: Maalem Mahmoud Guinia, un artista marroquí que es actualmente el compositor más célebre del gnawa, un género que combina música popular árabe, por una parte cantares sagrados de las culturas árabes y por otra la percusión de la música ritual de África Occidental. A su vez, gnawa hace referencia a los artífices de este género, una minoría étnica del norte de África. Pero volvamos a lo musical: un epé que no podría ser más exótico y llamativo.

Un par de adjetivos que por supuesto no minusvaloran lo que esta publicación contiene. En una actualidad en la que cada vez salen más supuestas nuevas ramas de la electrónica, a veces refritos de otras y en la que muchos abusan de sonidos que saben les depararán un lucrativo futuro, encontrar propuestas tan atrevidas con músicas que vienen de polos totalmente opuestos es de agradecer (que no son nuevas, por cierto). Máxime después de ver el resultado. Por una parte tenemos la tendencia a los largos desarrollos que presenta Floating Points —cómo huele ese ‘Mimoun Marhaba‘ al Nuits Sonores que comentábamos más arriba—, las espirales secuenciales del sintetizador modular de Holden —él toma las riendas en las otras tres canciones mediante la improvisación con Guinia— y por supuesto el eje vertebrador de este epé: el propio Maalem Mahmoud Guinia. Él se encarga de poner la voz, mientras los suyos ponen el guembri y otros instrumentos tradicionales como el krabeb o las percusiones.

Viendo en retrospectiva el perfil de cada uno de ellos, acostumbrados a canciones de cierta duración en la que sumirnos con sus desarrollos experimentales o hipnóticos, ya sea con complejas máquinas o con herramientas más rudimentarias, parece que los músicos que se han juntado para parir este EP no podían ser otros. Con especial mención para Holden y Guinia. La tendencia al ritualismo del último álbum del primero comulga a las mil maravillas con la música del segundo, cuyas composiciones sí beben adrede de tradiciones religiosas. El resultado, una simbiosis tan marciana y excitante como ‘Bania‘.

7.9/10

Sin duda un paso atrevido de Floating Points y de James Holden, un acercamiento sin complejos a la música y folklore africano, dejando que este sea el protagonista. Toda una experiencia compositiva, alejada de los cánones que ambos han manejado durante sendas trayectorias. Una apertura que ha generado cortes tan pegadizos e interesantes por su riqueza sonora como ‘Toro Toro Torko Lila‘. En definitiva, se trata en su conjunto de una ceremonia orquestada por África y Occidente que ha dado unos resultados extraordinarios. Y eso que no es la primera vez que Guinia colabora con músicos no africanos. En cualquier caso, se trata de la culminación del acercamiento que tuvieron el año pasado en la Quinta Bienal de Marrakech, en la que también participaron Vessel y Biosphere. Para quitarse el sombrero y llegar al trance.

Me gusta el chunda-chunda.