La tier-list de los Oscars (I): los años 60
El fact-check definitivo a la historia del cine que nos hizo (brevemente) amigos de Boyero
Los retos “à la Letterboxd” pueden parecer actos de masoquismo, de autoimponerse deberes en algo que debería ser cuestión de simple ocio y disfrute. Y algo de eso hay, claro, pero también resulta muy grato cuando esos ejercicios de completismo te llevan a descubrir cosas a las que nunca habrías llegado de otra manera, o que quizá has estado evitando activamente hasta ahora, y que sin embargo, una vez metido en harina, te acaban deparando sorpresas. El clásico de estos retos es el de verse todas las ganadoras del Oscar a Mejor Película y sí, llevarlo hasta el final conlleva algunas paradas francamente dolorosas, pero también auténticos hallazgos que de otra forma ya habrían quedado sepultados en el tiempo.
Así que por aquí nos hemos decidido a recoger el guante y comentar todas las Best Pictures en clave tiers. Ya que hay nada menos que 98 pelis que zamparse, vamos a ir dosificándolas por décadas, para hacerlo más llevadero y de paso ir parando para tomar aire y ver qué nos dice cada tanda de películas del momento en que se hicieron y premiaron. Lo hemos echado a suertes y la tómbola antojitos cinéfila nos ha dicho que tenemos que empezar por…
Los Oscar de los 60: ingleses, clasicazos y muchos, muchos musicales
Los 60 es una década fascinante en lo relativo al cine estadounidense por lo que tiene de puente, de período de transición donde conviven lo viejo y lo nuevo, a veces dialogando, a veces dándose de hostias porque son incapaces de coexistir. En lo relativo a los Oscar, no hay más que coger la primera y la última de la lista: empezamos en 1960 con El apartamento, clásico entre los clásicos, en blanco y negro, obra magna de un autor esencial del viejo Hollywood y pelicula capaz de poneros de acuerdo a Boyero, a tu madre, a un editor de Hipersónica y a ti. Y acabamos en 1969 con Cowboy de medianoche, la primera y única película clasificada X en ganar un Oscar1, rabiosamente contemporánea y con Jon Voight interpretando a un chapero.
Del glamour y refinamiento de My Fair Lady a la suciedad y el sudor de En el calor de la noche, del hombre que hizo literalmente de sus principios la obra de su vida a protagonistas de bajos fondos con brújula moral dudosa. La cultura no siempre evoluciona en línea recta, sino más bien en zigzags (entre el 67 y el 69 está el Oscar de Oliver), pero mirando la década en su conjunto la tendencia es evidente y el viaje, apasionante.
Es una época donde el cambio se siente inminente, aunque sin acabar de explotar todavía a la espera del Nuevo Hollywood de los Scorsese, Coppola o Spielberg. El viejo Código Hays agoniza (desaparecería oficialmente en 1968), la inocencia de los 50 se va muriendo y por el mainstream empiezan a colarse protestas sociales, cinismo y hasta desnudos. Fueron los tiempos de la british invasion también en el cine (cuatro de las diez ganadoras son británicas, una cosa bastante loca) y también los de la revolución de la televisión en color, lo cual redobló la presión sobre las salas para ofrecer una experiencia que no pudiera replicarse en casa: relatos épicos de gran escala, musicales rimbombantes, Panavisión a todo trapo. Vamos al lío. (Poliptoton)





