Los mejores discos de electrónica de los últimos 25 años (2001-2025) (II)
Veinte discos para sudar la gota gorda, otros para echarle horas y algunas joyas perdidas
35. Claro Intelecto - Neurofibro (2004)
Lejos de los grandes nombres y tendencias, submundos como la IDM han dejado trabajos brillantes en este primer cuarto de siglo y milenio. Obras de culto como el debut en largo de Claro Intelecto, que ya había deslumbrado previamente con un EP que contenía algunos de los temas que en este Neurofibro (Ai Records, 2004) demuestran por qué debe ser rescatado. Coincidiendo con el momento de su producción, el mancuniano Mark Stewart sufría neurofibromatosis, un trastorno que genera tumoraciones en el sistema nervioso y que puede afectar a todo el cuerpo a distintos niveles. Utilizando ese momento vital para bautizar su primer LP, Neurofibro es un álbum deslumbrante a mitad de camino entre la IDM y el techno, pero también con algún ramalazo de suave electro.
Siendo 2004, es un disco que encuadrar en la segunda oleada de discos y artistas tras la articulación de la IDM una década antes. Un disco indudablemente drexciyano como muestra ese primer e impoluto ‘Peace of Mind’, donde armonía y motor grueso le dan una evocación tan nostálgica como bella. El tipo de gemas que encontrar en un disco que como la neurofibromatosis, se va extendiendo poco a poco con una factura precisa de sonidos angulosos y pequeños resquicios para el acid. Con temas rocosos e imperiales como ‘Mono’ o unas atmósferas tan increíbles como ‘Section’ (uf), pieza obligatoria con más de veinte años cuya factura y belleza es difícil de encontrar dos décadas después. Un álbum en el que conviven en perfecto equilibrio el detalle, la melodía y un techno a veces espartano. Porque como con las peores enfermedades, finalmente hay que sobreponerse y seguir adelante.
34. SHXCXCHCXSH - Linear S Decoded (2014)
Antes de encabezar el mejor disco de electrónica en 2024, llevando su propuesta al máximo engorile, el dúo sueco publicó diez años antes un trabajo de quitar el hipo. Un techno moderno, de nuevo cuño, que disparaba en muchas direcciones, pero con una cohesión y ejes comunes claros: un sonido oscuro y pegajoso, a veces dub, que se hacía fuerte con unas rítmicas repetitivas que después contrastaban con texturas luminosas o acuosas. Un trabajo que aún hoy transmite una enorme versatilidad, con la atmósfera infecciosa que se va agrandando en ‘Elocution’, pero que después se iba al dub y amagos de future garage en ‘The Under Shore’ o ‘The Roots’ con ambientación sacra, o un techno amable y rugoso en ‘Monolithic Conclusion’, mientras se iba desplegando sibilinamente desde los subsonidos. Frente a otros trabajos que jugaban y juegan con el ambient techno y las profundidades del sonido, SHXCXCHCXSH esculpieron un disco tremendamente ambivalente. Trece cortes en los que en cada uno se recrean, con ornamentaciones de todo tipo, salvo las previsibles. Un disco total.
33. Oneohtrix Point Never - R Plus Seven (2013)
No se puede entender parte del zeitgeist cultural de nuestros tiempos sin Daniel Lopatin. Lo hizo el pasado año con Tranquilizer (Warp, 2025) y lo hizo durante su triplete Replica-R Plus Seven-Garden of Delete. El pasado curso pareció lanzar un manifiesto para decir que frenáramos, en auge del maximalismo e hiperconsumo en todo; también en la forma de relacionarnos con la música y la tecnología. Cuando definió el fenómeno vaporwave en Replica (Software, 2011) y le dio forma, acorde a estos tiempos líquidos de consumo rápido y nostalgia artificial sobre lo pasado, a través de músicas de anuncios como hilo conductor, R Plus Seven se encargó de nuevo de poner el freno (para rematar al vaporwave en 2015 con GoD). Pero haciéndolo con el que dijimos en su día, Nuevo Testamento Sample. Una serie de collages desde la electrónica progresiva en los que de nuevo deceleraba. Su labor ha sido la de una suerte de predicador, guía, o bajando un poco la pompa, como un marcapáginas de los tiempos culturales.
Un trabajo icónico también en parte por la reinterpretación de The Ravishing of Frank N. Stein de Georges Schwizgebel que hizo Robert Beatty para la portada, con su particular sampleo visual de la cinta VHS. El contenido del disco ya sonaba trascendente con ‘Boring Angel’. Quizá Lopatin ya se aburría de lo que había creado, o más bien, provocado, con todas esas pequeñas producciones de imitación. Así que empezó a elaborar unas intrincados collages que jugaban con el silencio, que frente a la expansión y la facilidad de replicar fórmulas como si la música fuera una cadena de montaje, se cerraban en banda (‘Inside World’, ‘Still Life’) con yuxtaposiciones que parecían dibujar una utopía virtual distinta, lejos de la producción fordista, donde todo fuera imprevisible y auténtico. Con acabados como el de ‘Problem Areas’, elaborando algo de muchos quilates desde sampleos seguramente lo más rebuscado y de serie B posibles. Haciendo de la sencillez suprema con los vocales, ‘He She’, esas piezas que observar detenidamente como un arte abstracto que no entiendes pero fascina por ser algo que no habías visto nunca.
32. Nicolás Jaar - Archivos de Radio Piedras (2024)
Jaar ha sido uno de los nombres propios durante la última década y media por derecho propio. Con una propuesta ecléctica, capaz de todo, y con diferentes akas, si algo ha dejado claro el artista chileno-estadounidense es que su creatividad es inmensa. Tanto, que primer capítulo emitido por Telegram en 2022 y hasta un año y medio después, el artista chileno-estadounidense demostró por qué. Una propuesta nacida como esta radioficción y ambientada en un Chile distópico, del futuro, tras un apagón digital por un grupo anarquista, Las Ocho. Una narración anidada de dos locutores que recuerdan la obra perdida del artista ficticio Salinas Hasbún. Más allá del talento y la creatividad para generar esto, esta colección hecha disco no solo es una oda a la radio, también a la memoria y a la resistencia.
Cimentada por collages sonoros elaborados con fragmentos de Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Víctor Jara o Violeta Parra, o emisiones de la radio chilena durante la dictadura. De hecho, Piedras nace como un proyecto para el Museo de la Memoria de Santiago. Una obra ambiciosa que musicalmente está acompañada por ambient, glitch y formas del deconstructed club en fragmentos, nunca mejor dicho, como ‘Agua pa fantasmas’. Un paseo tan repleto de resistencia como de melodías preciosas en ‘Rio de las tumbas’, donde las raíces latines exudan. Una obra también en la que Jaar homenajea a sus abuelas, y donde demuestra que puede haber mucha política, y explícita, en la electrónica. Algo más de tres horas magnéticas, y que pese a lo que pueda parecer, se pasa volando. En sentido literal y figurado con piezas como ‘Tormenta’ y otras tantas. Para los libres de prejuicios y quienes buscan memoria.
Completado después en bandcamp, ya sin radiodrama, solo música que dio pie a los Archivos.
31. Deepchord Presents Echospace - The Coldest Season (2007)
Aunque todas las miradas suelen dirigirse a Liumen (Modern Love, 2010) y su captación del ruido nocturno de la ciudad, el debut en largo de Deepchord (Rod Modell) con Stephen Hitchell es un álbum que juega más y mejor con los ambientes, y no solo ello, sino que a pesar de la atmósfera hierática que pretende evocar, tiene un apartado especial para una mayor pulsión del ambient techno. Aunque en el terreno del dub techno ya prácticamente Basic Channel lo dejaron todo hecho, hay pocos proyectos que por profundidad y esa rítmica que no solo se centra en el dub sino en acelerar cuando es conveniente, Deepchord Presents Echospace cumplía esos estándares. De un álbum que te hace el abrazo del oso rápidamente, con un colchón sonoro que se crece en sus ecos, pasa a tamices y reverberaciones cristalinas en ‘Aequinoxium’, pero sobre todo, empiezan a dejar de enfriar a partir de la magna ‘Celestialis’ con ese pequeño ritmo percutivo que le da tanto, tanto, a esa ambientación siberiana. Un bucle de 8 minutos que podrías dejar sonando eternamente. La segunda mitad del disco tiene su fase más guerrera, con ‘Sunset’ o ‘Elysian’, y acaba, finalmente, volviendo al principio con esa bruma que te abraza. Has sido sepultado por una avalancha de estiloso y elocuente dub.



